Los atentados del 11 de setiembre de 2001 marcaron un antes y un después en las coberturas informativas.
Los atentados del 11 de setiembre de 2001 marcaron un antes y un después en las coberturas informativas.
Francisco Sanz Gutiérrez

Hay una frase que dice “el periodismo es un apostolado”. Yo tenía casi un año y medio en la sección Mundo y si bien es cierto que venía de haber estado cinco años en Deportes, donde había tenido jornadas largas, aquel 11 de setiembre batí mi récord de horas en el Diario. Llegué a las 9 de la mañana y me fui a las 2 del día siguiente.

La noticia opacó totalmente el resto de temas, al punto que una reunión de la OEA que se realizaba en Lima, y para la que había venido el secretario de Estado estadounidense Colin Powell, se vio completamente minimizada. Definitivamente esa fue la cobertura de un hecho mundial más importante que he vivido. Después tratas de ver otras coberturas, pero muy pocas son de esa envergadura. Es algo que te remece. También fue impresionante ver todo el movimiento en el Diario, donde periodistas de todas las áreas trabajaron en el tema. A veces, hay días en que todo es plano, tranquilo, pero de pronto pasan cosas como esa y se activa en la gente las ganas de hacer un trabajo asociativo. Yo creo que para el periódico este tipo de hechos demuestran de qué somos capaces y definitivamente te curten. Hasta ahora la portada del “Día de infamia” es significativa. Fechas como esa, que marcan la historia, hacen que aprecies el periodismo. Estar ahí, vivir esas jornadas, sentir ese frenesí, todo eso te hace sentir que ha valido la pena dedicarte al periodismo.

Imagen eterna. La histórica primera plana se exhibe en el Newseum de Washington D.C. junto a la de los principales diarios del mundo.
Imagen eterna. La histórica primera plana se exhibe en el Newseum de Washington D.C. junto a la de los principales diarios del mundo.