Aguirre acercó un papel a los venezolanos y les pidió que escribieran tres deseos. Eso se lee en sus tejidos. (Foto: El Comercio)
Aguirre acercó un papel a los venezolanos y les pidió que escribieran tres deseos. Eso se lee en sus tejidos. (Foto: El Comercio)
Czar Gutiérrez

Un estallido de palabras, sustantivos, colores, exclamaciones y velocidades. Corriendo en todas las direcciones y tamaños, en multiplicidad de tipos, formas y arreglos gráficos, la sucesión busca irradiar el estruendo de las bombas y el rat-a-tat-tat de las ametralladoras. Toda una dinámica de ritmos y rupturas que explotan en un instante crucial: el arte futurista y su impulsor, el poeta y revulsivo italiano Filippo Tommaso Marinetti (1876-1944) que intenta graficar con palabras lo que acababa de ver en vivo: la batalla de Adrianópolis (1913).

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Eso es "Zang Tumb Tuuum", especie de poema sonoro extendido que Marinetti compone en 1914 extremando las posibilidades tipográficas, trasladando el teatro de operaciones a una hoja en blanco. Múltiples ruidos y choques de alta velocidad para una batalla gráfica tan significativa como inédita hasta entonces, por lo que devendría icónica en la literatura experimental. A este procedimiento el autor le llamó "parole in libertà" (palabras en libertad) o "paroliberismo".

Neologismo que 105 años después reactiva la imaginación de Miguel Aguirre (Lima, 1973) para dos tejidos diseñados a la manera del también futurista polaco Władysław Strzemiński (1893-1952). Allí introduce frases propias del pensamiento neoliberal imperante: "Sueño con ser dueño de la casa que habito" y "Que mi negocio sea un éxito. Los números demuestran que es rentable". Los otros dos tejidos se apropian de ilustraciones realizadas en 1928 por el poeta checo Konstantin Biebl en los que Aguirre imprime el testimonio de 25 inmigrantes venezolanos en Lima, entre conserjes, tenderos, camareras y barberos.

Aguirre acercó un papel a los venezolanos y les pidió que escribieran tres deseos. Eso se lee en sus tejidos. (Foto: Difusión)
Aguirre acercó un papel a los venezolanos y les pidió que escribieran tres deseos. Eso se lee en sus tejidos. (Foto: Difusión)

"Regresar a mi país. Abrazar a mamá, papá, hijos, amigos y hermanos". "Mi país libre de maldad, tiranía, ¡libre!". "Castigo ejemplar a los desalmados rompesueños" son los deseos más recurrentes. "Es una instantánea de la tragedia social venezolana que vemos", dice el artista. "Al parecer en el Perú de hoy, como herencia de la política económica neoliberal instaurada por Fujimori, se cree que esta corriente es la única que puede otorgar desarrollo al país. Hipotecarse para la compra de la casa o abrir el negocio propio: la libre empresa. Pasa que la libre empresa está a pie de calle en una ciudad como Lima. Se distorsiona y provoca el salvajismo urbano que vivimos".

Aguirre, además, se reinventa utilizando la lana de oveja como soporte. Expuesto ante un público europeo probablemente afecto al souvenir, ¿no fuerza usted una autoctonía amerindia más oportunista que genuina? "Puedo comprender el resquemor, pero todo parte de los presupuestos curatoriales. Colegas como Barboza y Casari también llevarán tejidos. Por lo demás, es una técnica que ya usan Miguel Cordero, Paloma Álvarez, Kristie Arias o Andrés Pereira. No somos muchos, pero tampoco somos pocos", concluye.

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"Paroliberismo" se exhibirá en la sección Perú de la feria , en Ifema Madrid- Galería del Paseo (Av. Partenón, Nº 5, Madrid). Fechas: del 27 de febrero al 3 de marzo.

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