Redacción EC

Los materiales de un edificio demolido sirvieron para transformar un antiguo garaje en una bella en la ciudad de Utrecht, Holanda.

El trabajo estuvo a cargo del arquitecto y artesano Rolf Bruggink. Él y su novia decidieron darle un nuevo aire a este garaje de 100 metros cuadrados, que se encontraba en un estado de abandono desde el 2008.

El elemento más usado por los arquitectos en la renovación del garaje fue la madera. Además, aprovecharon la gran altura del techo (5. 5 metros) para crear zonas superiores mucho más cálidas y acogedoras. En el segundo nivel se ubicaron un dormitorio, cuarto de baño, ducha y oficina.

En la galería conoce cómo luce ahora este garaje.

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