Elementos que antiguamente eran utilizados en las obras de arquitectura, como las molduras, hoy tienen su lugar en el interiorismo. Estas piezas son capaces de dar realce y distinción a la casa y, además de decorar los techos y las paredes, pueden integrarse al mobiliario. “Si bien tienen sus raíces en el estilo clásico, es posible utilizarlas en espacios actuales, recurriendo a molduras de líneas más simples”, señala la arquitecta Elizabetta Arata. 

La más conocida es la cornisa, que suele colocarse en la parte superior de un ambiente, a la altura donde se juntan las paredes y el techo de la casa, y también las molduras tipo jambas, detalles lineales que se instalan en los bordes de las puertas y ventanas.

FORMAS PROTAGÓNICAS

Las molduras están hechas de diversos materiales, entre ellas, la resina sintética. Alejandra Bustamante, de Sarandi, explica que en esta categoría se encuentran las de poliestireno que son económicas y ligeras, por lo que aconseja emplearlas solo en interiores y en la parte alta, ya que son sensibles a los golpes; y las de duropolimero y poliestireno, que son más resistentes, especiales para interiores y exteriores. Destacan también las de y las de yeso, estas últimas se caracterizan por ser materiales moldeables, lo que permite lograr acabados con mayor detalle. 

 

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