Redacción EC

Por Giovanna Dioses

Frescura, calma, elegancia y ligereza son las sensaciones que transmiten los espacios que cuentan con paredes, muebles, accesorios y otros elementos totalmente blancos.

“La elección del blanco como tono principal crea ambientes suaves, en los que destacan la simplicidad y la elegancia. Aporta luminosidad y realza la luz natural y artificial. Es una herramienta útil en los espacios reducidos, ya que crea un efecto de amplitud”, sostiene la diseñadora Alejandra González, de Puna Estudio. 

Este concepto conocido como 'all white' se adapta a cualquier estilo de decoración. En un ambiente minimalista, las líneas rectas y los tonos puros en los muebles acentúan la simplicidad del espacio. Asimismo, una estancia vintage, dominada por el blanco, permite integrar muebles reciclados de distintos estilos con un acabado avejentado en ese tono. 

LOS ELEMENTOS

Carlos Tapia, gerente general del estudio de arquitectura 120 Grados, refiere que el uso de los materiales naturales (como la madera) en proporciones mínimas, crea espacios sobrios y armónicos. La idea es integrar los elementos sin que estos le resten importancia al blanco. 

Si agrega piezas de madera, le darán un toque de calidez y rusticidad al ambiente. Si incluye piedras naturales, brindará elegancia y frescura. Por ejemplo: puede colocar una mesa de madera en el comedor o una encimera de cuarzo en la cocina.

Otro recurso que se suele utilizar es el vidrio, pues actúa como difusor de la luz. En este caso, una mesa de centro de vidrio con  una base de acero, demarcada por una alfombra blanca e integrada a un mobiliario del mismo tono, creará un ambiente diáfano, luminoso y relajado. 

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