La decoración moderna y de suaves trazos geométricos, lograda por los interioristas Luciana Guinea y Jorge Ferrand, oculta la edad real de un departamento en San Isidro, construido en la década de los ochenta.

Antes de iniciar la remodelación este hogar tenía una apariencia pesada y antigua, como detenida en el tiempo. “Cambiamos absolutamente todo. Las paredes estaban enchapas de madera y el piso completamente alfombrado”, recuerda Guinea.

La transformación fue total, además de reemplazar la vieja alfombra por piezas de porcelanato con vetas de madera clara y pintar algunos muros de blanco, también demolieron la pared que separaba la sala del antiguo comedor para darle una personalidad de loft.

Por pedido del propietario este nuevo espacio abierto se hizo extremadamente social, por ello tiene dos salas y un espacio de , este último tiene una moderna y ligera barra de vidrio templado.