Redacción EC

Por Giovanna Dioses

Existen múltiples formas de conferirle un toque de calidez a la casa  en invierno y hacerla más acogedora, sin realizar grandes cambios.

Una de ellas es agregar piezas de madera natural como las sillas, las bancas, los portarretratos  y otros  objetos hechos con troncos de madera. “Es un material que brinda elegancia. Enchape en madera una de las paredes donde se ubica una consola o un mueble especial para darle protagonismo”, sostiene la arquitecta de interiores Johanna Tresierra. 

El papel decorativo en las paredes es otro recurso que genera una buena atmósfera durante el invierno, además, realza y destaca un ambiente. “En la sala o en el dormitorio principal se recomiendan los papeles con texturas, también los colores claros, neutros y tierra”, señala Mónica Fernández, de Romantex.

Si opta por pintar las paredes, los colores que más se adecúan a la temporada son el naranja, rojo, ocre, marrón y beige. 

DETALLES CÁLIDOS

En esta época del año, los textiles cobran protagonismo en la sala y en el dormitorio. Los tapizados en chenille, terciopelo y corduroy son ideales por su suavidad al tacto. Los tonos neutros en el mobiliario, como el gris, hueso, topo y tierra marcan la pauta.
“En los  pufs, las butacas y los cojines es posible arriesgarse con acentos de color, como el amarillo, azul o naranja, también con figuras geométricas”, agrega Fiorella Huamán, de Hilarte.

Las mantas de colores cobrizos y tierra, colocadas en los brazos de los sofás, los sillones o sobre la cama, transmiten confort y cumplen una función decorativa. Pueden ser de lana, alpaca, franela, polar o piel. 

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