Redacción EC

Al crear un producto, los diseñadores intentan darle la forma y la textura más indicada para garantizar la comodidad y la suavidad al tacto. Gigi Barker, artista del estudio de diseño del Reino Unidos, intentó darle al cliente la experiencia más cercana a lo cotidiano: el roce con la piel.

Con esa idea en mente creó el proyecto “A body of skin” con muebles redondos que destacan por su simpleza y porque, a simple vista, imitan de la mejor forma las tonalidades de la piel humana. Para lograrlo utilizó cuero, el material más cercano a la piel real, y silicona para lograr maleabilidad.

La experiencia no queda ahí pues ella quiso hacer que esta piel pareciera lo más real posible incluyendo aromas. A la mezcla de silicona se le añadió una sustancia con feromonas humanas y una loción aftershave.

De esa forma, el proyecto buscó explorar la reacción de las personas al sentarse en muebles que si bien no se parecen en forma a ellos sí lo hacen en la textura y el olor.