En el campamento de Arequipa  del Dakar se volvió a vivir otro momento emotivo gracias al ejemplo de Lucas Barrón. (Foto: Christian Cruz Valdivia)
En el campamento de Arequipa del Dakar se volvió a vivir otro momento emotivo gracias al ejemplo de Lucas Barrón. (Foto: Christian Cruz Valdivia)
Christian Cruz Valdivia

En campamento del tiene tantos lugares donde se puede estar pero en Arequipa me tocó estar en el más emotivo. En el momento del "hola campeón" de Lucas Barrón a Ítalo, en el lugar donde los sueños se van cumpliendo, ya sea corriendo un Dakar o solo sonriendo, compartiendo con la familia.

Es la historia de Ítalo, es "El mundo de Ítalo", como es su usuario de Instagram. También es la historia de Lucas, claro. "Es mi familia", dice el hoy dakariano sobre el pequeño que está cerca de cumplir tres años.




"Siempre hemos querido verlo y felizmente pudimos contactarlo para que se conozcan"; nos cuenta Lorena, la madre de Ítalo. Es que Lucas se ha convertido en un ejemplo para todos los niños que tienen Síndrome de Down. Saben que con mucho ímpetu y ganas pueden lograr sus sueños.


Es que Ítalo no solo fue feliz al recorrer el campamento, también se encariño tanto con el vehículo de los Barrón que no quería bajar una vez montado en él. Bailarín y gustoso de las fotos, el pequeño arequipeño disfrutó de cada momento.

"Lucas es un ejemplo a seguir, sobre todo para ellos, para que sepan que todo pueden", insiste la emocionada madre, que sabiendo que Lucas llegaba a la Ciudad Blanca se puso en contacto con la familia y hoy se encontraron en el vivac.


"Estoy feliz, es un momento muy especial. Estoy contento por Ítalo, mi hermano", nos dice Lucas, también emocionado de conocer a su nuevo amigo. Lo mismo Jacques, padre y conductor del equipo. Sabe que en esta carrera están trascendiendo y que su ejemplo va más allá del puesto y los kilómetros que recorran.

Ya lo vivió Mateo en Pisco, ahora lo hizo Ítalo en Arequipa. Así, paso a paso se va generando una cadena la cual atrapa los mejores sentimientos, esos que impulsan a ser mejores, a entender el mundo de Lucas, el mundo de Ítalo.