André Carrillo marcó el único gol en la victoria del Al Hilal (1-0) ante el Urawa de Japón en la final de ida de la Liga de Campeones AFC. (Foto: Al Hilal)
André Carrillo marcó el único gol en la victoria del Al Hilal (1-0) ante el Urawa de Japón en la final de ida de la Liga de Campeones AFC. (Foto: Al Hilal)
Marco Quilca León

no es un delantero con mucho gol y para muchos es su gran defecto. En diez años de carrera, cinco clubes y casi 300 partidos encima, la ‘Culebra’ solo anotó 30 veces. Una marca muy baja si tenemos en cuenta sus virtudes en ataque: velocidad, explosividad y dribling. Pero cuando mete un gol, casi siempre tiene trascendencia. Como si eligiera los mejores momentos para hacerlo.

El último sábado, en la final de ida de la Liga de Campeones de la AFC (léase como la Champions League o Copa Libertadores, pero de Asia), el volante peruano le dio el triunfo a su equipo, Al Hilal, con un gol de delantero, de '9′, como pocas veces se le ve. Transcurrían los 60 minutos cuando André le ganó la espalda a dos zagueros, dentro del área, y conectó de cabeza un centro lanzado desde el costado derecho. 1-0 sobre el Urawa Reds de Japón para llegar a la vuelta del 24 con una ventaja en el marcador.

Mira el gol de André Carrillo en la final de la Liga de Campeones de Asia. (Video: YouTube)

Carrillo, de esta manera, quedó a un paso de ganar su séptimo título y segundo con el Al Hilal (tiene una Copa de Portugal y Supercopa con el Sporting Lisboa; dos Supercopas más, otra Copa de Portugal y una Primeira Liga con el Benfica; y una Supercopa de Arabia Saudí con su actual equipo). Además, en caso de campeonas la Liga de Campeones de la AFC, el volante se convertiría en el cuarto jugador peruano en disputar el Mundial de Clubes. Antes lo hicieron Claudio Pizarro con el Bayern Múnich (2013), Paolo Guerrero con Corinthians (2012) y Martín Hidalgo con Internacional de Porto Alegre (2006). Los tres la jugaron, los tres la ganaron.

Los momentos trascendentales de la ‘Culebra’

No anota seguido, pero cuando lo hace el grito de gol es más eufórico por el contexto.

Cuando subió a primera división desde las inferiores de Alianza Lima en el 2009, André ya daba señales de ser un diferente con el balón. Tenía 18 años, era más flaquito y su cabello estaba más pegado. Aún no optaba por las trenzas que tiene ahora. En su primer partido fuerte ante Sporting Cristal, Carrillo robó un balón en el mediocampo y dejó a su rival desparramado. Cuando ingresó al área, y ante la marca del central rimense, le dio una asistencia de tres dedos al paraguayo Roberto Ovelar para que ponga el 3-1 final.

En el 2015, el peruano llegó junto al Sporting de Lisboa a la final de la Supercopa de Portugal. En frente estaba el poderoso Benfica, el club que lo contrataría después. La ‘Culebra’ fue una de las figuras del partido y coronó su actuación con un gol para darle la victoria (1-0) y el título a su equipo.

Con la selección peruana, la relación Carrillo-gol fue la misma con su sus clubes. Desde su debut ante Chile en la Copa América 2011, el atacante solo ha marcado seis goles. Dos de ellos de gran trascendencia.

La noche del 23 de marzo del 2017, Perú visitaba a Venezuela por las Eliminatorias rumbo al Mundial Rusia 2018. Al término del primer tiempo, la Bicolor se iba al descanso 2-0 abajo, cuando Ricardo Gareca decidió hacer ingresar a André. En el primer minuto de la segunda mitad, el exfutbolista de Alianza Lima puso el 2-1 y luego participó indirectamente en el 2-2 conseguido por Paolo Guerrero. Un punto de visita que valió oro para clasificar a la Copa del Mundo.

Ya en el Mundial, el combinado patrio quedó eliminado en la segunda fecha luego de dos derrotas seguidas ante Dinamarca y Francia. A pesar de ello, el último partido, ante Australia, seguía teniendo trascendencia: Perú había regresado a una Copa del Mundo después de 36 años, y Carrillo anotó el primer gol de la Blanquirroja en el torneo. El combinado patrio terminó ganando 2-0 (Paolo aumentó) y regresó a Lima con el respeto de todo el mundo por el fútbol mostrado.

André Carrillo no es de anotar muchos goles, pero cuando lo hace es trascendente, crucial. Algunos, como el de este sábado, pueden servir para que juegue otro mundial.

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