Redacción DT

Diego Maradona cortó la mala racha de Gimnasia y Esgrima La Plata, celebró su primera victoria al frente del Lobo después de tres derrotas, un 4-2 como visitante sobre Godoy Cruz en la novena jornada de la Superliga Argentina, y en Mendoza destacó que "no quiero más reconocimientos, quiero puntos".

Antes del partido, el legendario ‘Pibe de Oro’ recibió la ovación de los hinchas mendocinos, una plaqueta de reconocimiento de parte del presidente del club anfitrión y desde la tribuna popular se descolgó una inmensa bandera con los rostros de Maradona, Lionel Messi y el Papa Francisco, y una frase que rezaba “el orgullo nacional”.

Pero Maradona dejó en claro que, más allá de los homenajes que recibe en cada encuentro que Gimnasia disputa por el torneo local, quiere que sus dirigidos salgan de la incómoda posición que ocupan, ya que el Lobo está penúltimo en la Superliga y último en la peligrosa tabla de promedios del descenso.

(El primer triunfo) Tenía que llegar. Nos hicieron sufrir, pero lo ganamos bien, con una gran altura de equipo. Por fin se dio. (Pero) No quiero más reconocimientos, quiero puntos”, dijo Maradona tras vencer al Tomba con dos golazos de tiro libre de Víctor Ayala.

En la semana estuvimos practicando tiros libres y le pedía: Víctor, párate un segundo antes (de patear)”, contó Maradona sobre los remates de Ayala. El ex astro del fútbol también admitió que, por el problema físico que arrastra en las rodillas, todavía no puede practicar. “Apenas puedo caminar”, destacó.

Maradona siguió el partido como es habitual desde su vuelta al fútbol argentino: con una silla cerca del campo de juego, pero sin meterse en el banco de suplentes, vestido con ropa deportiva y una gorra que le regaló Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, con los colores de la revolución bolivariana.

El exentrenador de la selección argentina reconoció que tiene “muchas cábalas”, se emocionó una vez más al recordar a su madre Dalma, fallecida hace ocho años, y elogió a Ayala, al calificar como “impresionante” lo hecho por el jugador guaraní, al que abrazó apenas terminó el encuentro.