Marco van Basten ganó tres veces el Balón de Oro. (Foto: FIFA.com)
Marco van Basten ganó tres veces el Balón de Oro. (Foto: FIFA.com)
Diego Barrio de Mendoza

El 3 de abril de 1982, una veterana estrella del fútbol mundial dibujaba sus últimas jugadas con el Ajax de Ámsterdam y le abría el paso a otra que estaba naciendo. Ese día, Johan Cruyff fue sustituido por , quien con 17 años debutó como futbolista profesional y se dio el lujo de anotar su primer gol.

Van Basten, tres veces ganador del Balón de Oro, era un fino y letal centrodelantero que le dio el único título a nivel de selecciones a Holanda, precisamente, en la Eurocopa de 1988. En aquella final ante la Unión Soviética, enmarcó el mejor gol en un campeonato europeo y uno de los más fabulosos de la historia. A pesar de situarse muy cerca de la línea del córner, el ‘Cisne de Utrecht’ reventó las redes con una volea al segundo palo para sellar el 2-0 y convertirse en goleador del certamen (5).

“Fue en la segunda mitad, y ya estaba un poco cansado. El balón me llegó de Arnold Muhren, y pensé: ‘bien, puedo pararlo y tratar de hacer algo entre todos esos defensores, o podría hacerlo de un modo más fácil, arriesgarme y disparar’. Se necesita mucha suerte con un disparo como ese. Todo fue bien. Es una de esas cosas que a veces simplemente ocurren. Intentas hacerlo, pero necesitas mucha suerte, y en ese momento, a mí se me dio esa suerte, para hacerlo en el momento adecuado”, contó ‘San Marco’ a la página web de la UEFA años después.

A diferencia de otros atacantes, Marco solía brillar cuando su país más lo necesitaba y en los momentos más cruciales. Otra prueba de ello es el partido contra Inglaterra de esa Euro, el segundo duelo de la Naranja Mecánica tras la derrota ante los soviéticos en la fase de grupos. Van Basten liquidó a los británicos con un triplete.

Ya en semifinales se topó con un rival histórico: Alemania, el local que le había amargado la final del Mundial 74 al innovador estratega Rinus Michels, quien deslumbró al mundo con su estilo de ‘fútbol total’ al lado de Cruyff. Gracias a Van Basten y su gol agónico a los 88 minutos (2-1) que volteó el marcador, la revancha del entrenador se consumó.

A nivel de clubes se proclamó máximo goleador de la primera división holandesa cuatro años seguidos y fue el mejor artillero de los años ochenta. Ganó tres ligas, tres Copas y una Recopa de Europa (1987) en su etapa con el Ajax, logrando nada menos que 128 goles en 133 partidos, casi un promedio de un tanto por duelo.

Tras dar el gran salto a Italia, junto a sus compatriotas Ruud Gullit y Frank Rijkaard, formó uno de los más asombrosos equipos del mundo, el famoso AC Milan de Arrigo Sacchi, un combinado avasallador de cara al arco, pero que poseía una presión poco usual para la época. En el conjunto lombardo conquistó la primera Serie A en ocho años de sequía, pese a que fue allí cuando las lesiones comenzaron a pesar sobre sus hombros, o mejor dicho sus tobillos y rodillas.

En total Van Basten logró tres títulos de la liga italiana (1988, 1992 y 1993), dos de Copa de Europa -hoy llamadas Champions League- (1989 y 1990) dos de Supercopa de Europa (1990 y 1991) y dos de Copa Intercontinental (1989 y 1990). Con los ‘rossoneri’ jugó un total de 147 partidos y encajó 90 goles.

A pesar de solo tener 28 años, jugó su último encuentro en la final de la Champions League de la temporada 92-93 ante Marsella, que la perdió. Las lesiones en la rodilla y el tobillo no lo dejaron en paz, pasando por el quirófano hasta en cuatro ocasiones, y tuvo que anunciar su retirada prematuramente dos años más tarde. Luego de casi diez años de convocatorias constantes, la selección holandesa perdió a su goleador, quien ansiaba recuperarse para la Copa del Mundo Estados Unidos 94.

El espigado delantero de 1,88 metros que después se convertiría en entrenador de la selección fue, quizás, el más completo de la historia. Destacaba no solo por su capacidad goleadora, también por su técnica, habilidad, juego aéreo, dominio de ambas piernas y colaboración con el juego, así como su rapidez mental y física. Era un mago con el balón al punto de ser considerado en su momento como el sucesor del gran Cruyff. Por todas estas razones expuestas se le considera el mejor cañonero de todos los tiempos.

Para Adriano Galliani, exdirigente del AC Milan, no existe ninguna duda sobre la calidad del ‘Mago de los tobillos de cristal’. “Si Van Basten hubiese seguido jugando tendría más Balones de Oro que Cristiano o Messi”.

Contenido sugerido

Contenido GEC