Barcos y Lavandiera, las grandes figuras de Alianza en la temporada. (Foto: GEC)
Barcos y Lavandiera, las grandes figuras de Alianza en la temporada. (Foto: GEC)
Christian Cruz Valdivia

Celebra y medio país está feliz. El bicampeonato en la Liga 1 llegó para el cuadro íntimo de forma increíble. Remontando en el Clausura, remontando en la final. Remando desde atrás para celebrar al final.

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¿Por qué es campeón Alianza? Porque supo enmendar el camino en el momento indicado. Perder el clásico fue el punto de quiebre para Carlos Bustos. Empatar con Cantolao significó su caída. Y llegó Chicho Salas para otra vez levantar el equipo. Lo hizo en el 2020, pero no le dieron más oportunidades. Este 2022 tomó el equipo y lo volvió a unir.

Campeona Alianza porque Chicho Salas supo tomar decisiones. Arley Rodríguez titular con toda su entrega, aunque con falta de definición. Tomó decisiones Salas, porque Míguez se adueñó de la zaga -21 partidos de titular de los 26 que disputó- y Concha tuvo que tener más movilidad para encajar en el equipo que presiona alto y corre todo el tiempo.

Y Alianza es Lavandeira por muchos momentos. El ‘nuevo’ peruano -se nacionalizó recientemente- es ese jugador que juega con mucho corazón. Muchos recordarán ese partido que termina jugando en una pierna. Le podrá faltar músculos, pero deja todas sus emociones en el campo. Y eso es Alianza.

Lo gana Alianza porque juega con la experiencia. Porque Barcos sigue siendo el líder y Míguez sigue poniendo todo en su lugar. Porque Gino Peruzzi llegó para jugar -18 de 20 partidos- y porque Aldair Rodríguez compensó su falta de gol con mucho recorrido.

Y está en buenas manos Alianza. Campos, un arquero que transmite seguridad pese a sus 21 goles en 26 partidos, y Franco Saravia, el suplente que demostró estar a la altura aún en las situaciones más complicadas. Atajó 10 partidos y fue decisivo.

Celebra porque Ballón es más que un capitán. Es ese jugador que reclama tanto al árbitro como a su mismo comando técnico cuando demora en hacer un cambio o no se da cuenta de un compañero sentido.

Y logra el bicampeonato porque cobijado por su gente no importó si jugaba lunes, miércoles, en el día o en la noche. Matute siempre fue una fiesta. Fueron más de 20 millones recaudados, pero más que eso, fueron en cada fecha 30 mil personas alentando para que las piernas rindan más.

Alianza Lima bicampeón. Porque los grandes se recuperan dando golpes de autoridad. Si el 2020 fue un año trágico, los dos siguientes son de fiesta total. Porque se corrigieron -poco a poco- cosas que andaban mal en Matute y se priorizó el interés deportivo.

Por eso ‘Chicho’ Salas comanda este equipo. Por eso Farfán tiene que esperar en banca y Barcos ser suplente si así lo demanda el partido. No se queja el Zorrito por los pocos minutos, tampoco nadie señala a Yordi Vílchez por el autogol en Arequipa, porque saben que tiene la cabeza para cobrarse su revancha.

Cuando lo deportivo está por encima de los intereses de un grupo, Alianza se hace más fuerte. Campeones de la reserva que entregó dos puntos vitales para la lucha por el título, pero también nos dio a jugadores como Sebastián Pineau y Juan Pablo Goicochea, que ya debutaron con la blanquiazul.

Ese es el Alianza que sus hinchas quieren ver. El cuadro que contagia a su gente de fiesta. Porque es Alianza, porque la alegría les pertenece.

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