La última vez que Cristal visitó el 'Cilindro' de Avellaneda fue en 2015. Ganó 2-1 con doblete de Carlos Lobatón.
La última vez que Cristal visitó el 'Cilindro' de Avellaneda fue en 2015. Ganó 2-1 con doblete de Carlos Lobatón.
Redacción EC

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El cronómetro marca el minuto 85. El hincha aún no lo sabe ni se imagina. Disfruta el presente. Festeja, celebra y canta mientras espera el final de un partido redondo. El insoportable frío que arropa la noche en Buenos Aires ni se siente. Son más de 50 mil almas alentando, convirtiendo al ‘Cilindro’ de Avellaneda en un infierno celeste. Abajo, en el verde césped, se está quemando. El 3-1 a favor de es como querosene en medio del fuego. Pero entonces aparece Julinho para desbordar a Claudio Úbeda por la derecha y sacar un centro preciso. O no tanto. Pero lo suficientemente fuerte como para que Luis Bonnet ponga la cabeza y coloque el balón lejos de Ignacio González. El portero argentino se estira con su metro 88 pero no llega al encuentro con el esférico. Gol.

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“Fue como un baldazo de agua fría”, recuerda Francisco Sanz, editor de la sección Mundo de El Comercio, que en ese entonces viajó a Argentina a cubrir la primera semifinal de la Copa Libertadores de 1997 entre Racing y Cristal. El gol del ‘Pelado’, que significó el 3-2 final, fue más que un baldazo. Fue una lluvia torrencial que apagó por completo el infierno en el que se había convertido el estadio Presidente Perón.

“Eran épocas felices. Para el periodismo porque se viajaba siempre y para el fútbol peruano que competía a nivel internacional”, prosigue Francisco. En medio de una pandemia y con equipos nacionales que no pasan de la fase de grupos en la Copa hace años, damos fe de sus palabras.

Después de clasificar como tercero en su grupo compartido con Gremio y Cruzeiro de Brasil y Alianza Lima, y tras eliminar a Vélez y Bolívar en octavos y cuartos, respectivamente; Cristal se vio las caras con Racing. Los de Avellaneda llevaban 30 años de su única Libertadores y 31 de su último campeonato nacional. Había hambruna de títulos, sed de gloria. Por eso repatriaron en 1996 al ‘Coco’ Basile, hombre de la casa y último técnico campeón. Y habían armado un equipazo con Carlos MacAllister, Rubén Capria, Claudio Úbeda y el ‘Chelo’ Delgado. También estaban en ese plantel tres futbolistas que hoy son viejos conocidos del fútbol peruano: Martín Vilallonga (2001-02) y Carlos Galván (2007-2010) jugaron por la ‘U’, y Gastón Córdoba se fue al Rímac en 2001.

“Los de Sergio Markarián también eran un gran equipo –aclara Saenz-. Es la mejor generación que vi de Sporting Cristal con el ‘Viejo’ Balerio, Jorge Soto, ‘Ñol’ Solano, Julinho, Bonnet. Era el Cristal del tricampeonato del 94, 95 y 96. Por eso hubo mucha expectativa en el Perú. Recuerdo que viajamos tres días antes y la sensación era de optimismo, tanto en los jugadores como en los hinchas”.

El cuadro bajopontino se hospedó en el Hotel Sheraton de Buenos Aires. Ni la noche previa ni en los entrenamientos hubo hechos que lamentar. El hincha argentino, quizá por esa mala costumbre de mirar por encima del hombre a cualquier equipo peruano, no hizo lo que se suele hacer en la Libertadores y más aún en una semifinal: hostigar al rival.

Jorge Soto celebra su golazo que significó el 1-1 transitorio.
Jorge Soto celebra su golazo que significó el 1-1 transitorio.

Un verdadero infierno

El ‘Cilindro’ estaba totalmente repleto de argentinos vestidos de celeste y blanco. Una tela inmensa del tamaño de una tribuna popular se imponía junto a los fuegos artificiales, los papeles picados y cintas blancas. Era una fiesta total. Pero mejor que lo cuente el testigo principal de aquella noche y nuestra fuente en esta nota:

“Todo fue una locura. Llegamos al estadio y ya no había espacio en cabina, tuvimos que cubrir en una tribuna. Era algo así como Occidente acá, con hinchas de Racing mayores. El ambiente era brutal, los cánticos ensordecedores. No se escuchaba nada, ni lo que hablaban al lado. Fue un infierno. No hubo desmanes ni violencia porque tampoco fueron muchos hinchas de Cristal, pero el estadio era hostil, generaba una sensación de miedo incluso. Al momento de que el equipo local salió a la cancha, ya es indescriptible”.

El Cristal de Sergio Markarián pisó el césped del quinto recinto deportivo más grande de Argentina con todo en contra. Incluso antes de hacerlo también hubo inconvenientes: los peruanos reclamaron que encontraron el camarín mojado, sucio.

Los once que paró el ‘Mago’ (Balerio; Soto, Astegiano, Marengo, Torres; Garay, Rebosio, Solano, Julinho; Amoako y Carmona) aguantaron el arco en cero en la primera media hora de juego. La ansiedad de no anotar se apoderaba de los locales, mientras el ‘Viejo’ se olvidaba de su pasado en la ‘Academia’ para recordarles, con gestos desde su arco, que su exequipo llevaba tres décadas sin títulos.

El gol de Martín Vilallonga, a los 30′, acabó con la angustia. Trajo la tranquilidad a Avellaneda. Aunque esa paz se esfumó doce minutos después, cuando Jorge Soto sacó un misil de su pie derecho desde tres cuartos de cancha para dejar como estatua a ‘Nacho’ González y poner el 1-1 con el que se bajó el telón del primer tiempo.

“Pero los momentos que peor la pasó Cristal fue al inicio del segundo tiempo –relata Francisco-. A los 54′ y 60′, si mal no recuerdo –NdR: acertó en la hora-, Claudio Úbeda marcó un doblete para el 3-1. En la tribuna los hinchas pensaban que se venía la goleada. Fue el momento de mayor éxtasis. La fiesta era total”.

Un gol, el silencio y sensaciones opuestas

Pero el hincha de Racing no sabía ni se imaginaba lo que estaba por llegar. Como si el cielo bonaerense se llenara de nubes anunciando un aguacero, Luis Bonnet puso el 3-2 final. Faltaban cinco minutos más el añadido, pero el ‘Cilindro’ no volvió a sentir el calor infernal de una goleada. Hubo un silencio sepulcral, un sabor amargo en medio de una victoria ajustada. El hincha de Racing, el más añejo, el que estaba al lado de aquel peruano con libreta en mano que fue a cubrir el partido para El Comercio, era realista. Su equipo era bueno, pero el rival era mejor. Y quedó demostrado en el partido de vuelta.

“Después del partido, en el Hotel, habían algunos hinchas rimenses que se acercaron a alentar. La sensación era de alivio, de un optimismo calmo. Mi regreso a Lima se dio en la misma noche, como el plantel, pero en un vuelo aparte. Al llegar al aeropuerto pude ver el recibimiento lleno de esperanzas”, finaliza el recuerdo Sanz. Todos vibraban y confiaban en ese equipo. Nadie se equivocó.

El 4-1 en la vuelta es celebrado cada año, pero el 3-2 no debe pasar desapercibido. Aquella noche, Cristal salió vivo del infierno de Avellaneda.

Así fue el camino de Sporting Cristal en la Copa Libertadores 1997:

RONDARIVALRESULTADO
Grupo 4Alianza Lima (L)0-0
Grupo 4Cruzeiro (L)1-0
Grupo 4Gremio (L)1-0
Grupo 4Alianza Lima (V)1-1
Grupo 4Cruzeiro (V)2-1
Grupo 4Gremio (V)2-0
Octavos de final (ida)Vélez (L)0-0
Octavos de final (vuelta)Vélez (V)0-1
Cuartos de final (ida)Bolivar (V)2-1
Cuartos de final (vuelta)Bolivar (L)3-0
Semifinal (ida)Racing (V)3-2
Semifinal (vuelta)Racing (L)4-1
Final (ida)Cruzeiro (L)0-0
Final (vuelta)Cruzeiro (V)1-0

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