"La última carrera de Gómez", por Jerónimo Pimentel [OPINIÓN]
Jerónimo Pimentel

Cuando juega uno no sabe qué pensar. La alegría y el aplauso al verlo arrancar por izquierda se refrena ante un impulso aprendido: dudar. El nutrido historial de escándalos e indisciplinas sesga y sugiere situarlo en esa triste colección de malhadado talento y gitanería que, junto a ‘Rey’, ‘Bidón’, ‘Kukín’ y ‘Pompo’ (siguen apodos), han hecho de la virtud una forma de sospecha peruana, una reincidencia en el mal ejemplo, una triste lección moral. Pero Alexi tiene 23 años y juega Libertadores. ¿Por qué no darle el beneficio de la duda?

La moderación es buena consejera: Gómez hizo un partido de siete puntos ante el Capiatá, un club que tiene nueve años de fundado, de los cuales cinco de ellos ha competido en la primera división de su país. Nunca han ganado un título y esta es su primera Libertadores. Como rasero, es una medida dudosa.

Universitario, en cambio, además de tener una historia copera significativa, ha armado equipo relativamente sólido y se ha fortalecido con contrataciones que deberían aportar, como Rodríguez, Corzo y Tejada (Vargas fue una decepción). Por peso específico de jugadores debería bastar. Y bastó la mayor parte del encuentro. Aun así, los primeros 45 minutos se jugaron a ida y vuelta, mientras que en la segunda parte el equipo de Chale cedió la iniciativa peligrosamente. Pero no hay que ser injustos: la “U” ganó de visita, lo que para un club local es una proeza; la crema no lo hacía desde el 2010 ante Blooming en Santa Cruz.

¿En qué lugar deja a Gómez este versus? Como una oportunidad más. La tuvo ya con Comizzo, con Markarián, con Del Solar; y la tuvo en Lima, en Suecia, en Chile y en Lima de nuevo. ¿Qué debe hacer esta vez para aprovecharla? Dos cosas. La primera, la más importante, es ser un hombre. Eso significa cumplir en la casa, en el trabajo y con la sociedad. El fútbol no necesita niños de 23 años. El Perú tampoco. Lo segundo es que encuentre su puesto: ha sido lateral izquierdo, volante por esa misma banda y tiene una predisposición táctica para recogerse y jugar como flotante por detrás de los delanteros, donde explota su habilidad, sobre todo en el pique corto y las diagonales. ¿Dónde es mejor?

En esta “U” el bajo rendimiento de Vargas le descubre el flanco y lo obliga a cubrir más espacio del que debería. Esta debilidad, ante un rival flojo, obliga a Gómez a destacar y es una plataforma inmejorable para exhibir sus largos recorridos y su potencia; en los malos días, o ante un antagonista más serio, se le verá expuesto, incapaz de cubrir tanto terreno por tanto tiempo. El ‘Loco’ luce fuera de forma y su posicionamiento como mediocampista será problemático ante rivales de dinámica intensa. Si Vargas está ahí por injerencia en el plantel, Alexi haría bien en verse en él como si fuera un espejo del futuro: que aprenda lo bueno y evite lo malo. Será interesante ver cómo Chale resuelve este problema si la “U”, como parece, accede a la fase de grupos.

Hechas las cuentas, lo que necesita Gómez es un mentor, una fi gura con ascendencia que lo encamine al profesionalismo. Está en el límite de edad para que esa carrera despegue o se pierda en la irrelevancia de la liga local. Depende de él.

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