Mario Fernández

La salida de es un golpe. Porque se trata de otro caso de talento sin disciplina, pero también porque se trata de una baja sorpresiva a poco de tomar el vuelo al Preolímpico sub 23 que inicia pasada la quincena de enero.

Su reemplazante no está definido al momento de escribir la nota y es realmente incierto cómo el plantel manejará la ausencia de su goleador y quizá mejor jugador. La actualidad deportiva del delantero de Alianza, en ese sentido, admitía pocas dudas.

Su lado personal sí asoma muy debatible. Sin ser iguales hay dos antecedentes de denuncias de indisciplina previas a un torneo oficial. En diciembre del 2000, poco antes del Sudamericano sub 20 en el que Julio César Uribe era entrenador, los medios reportaron que y , titulares del conjunto, habían participado de una revuelta en la discoteca La Ley cuando no tenían permiso.

Gómez, además, agravó su lesión en los abductores luego de una gresca en la que participaron varios jugadores del torneo local y Cordero, quien incluso fue de los activos en la riña. Pese a que tanto Gómez como el ‘Pompo’ eran los juveniles de más experiencia (habían jugado con éxito el anterior sub 20 de 1999 y el Preolímpico del 2000), fueron separados sin miramientos por Uribe.

Los jugadores admitieron su exceso, pero ni el técnico ni la directiva de la FPF los perdonaron. “No estuvo bien lo que hicimos, hablamos por el profesor, creo que nos entendió, pero no alcanzamos a lograr que nos reponga en el equipo”, reconocía Cordero a El Comercio.

La selección de Uribe fue eliminada en primera fase y el hijo del técnico, Julio Edson, el llamado a reemplazar al ‘Pompo’, nuestro ‘10’, quedó fuera por lesión. El conductor en la cancha terminó siendo un volante mixto devenido en creativo: Luis Hernández.

El caso 2004 y cuando involucraron a Ñol Solano

Otro sonado episodio de denuncia de indisciplina se dio en 2004, en junio, cuando el diario Aja publicó que tanto Miguel Rebosio como Nolberto Solano se habían ido de escandalosa juerga previo al inicio de la Copa América en la que éramos locales.

En ese caso la respuesta del plantel y del propio técnico Paulo Autuori fue contundente: no creemos el dato y exigimos disculpas. Al día siguiente Autuori fue más allá y dejó de hablar 6 meses con la prensa.

Los futbolistas no declararon a periodistas peruanos durante el torneo, pero Roberto Palacios rompió su silencio ante Deporte Total ni bien la selección fue eliminada en cuartos de final y dijo lo suyo sobre el caso de Rebosio y Solano, paradójicamente hoy el técnico de la sub 23 que sanciona a Quevedo.

  • ¿Chorri, por qué generalizaron y dejaron de hablar con toda la prensa?

Porque se había tocado a dos compañeros en plena Copa y había que ser solidario. Yo hablé con Miguel (Rebosio) y me negó que sea verdad lo que decía Ajá. No hablé con Solano, pero le creo al doctor cuando me dice que estaba enfermo ese sábado. ¿Tú crees que un tipo serio como el doctor Aparicio va a mentir? No, pues. Entonces, sin pruebas, no se puede acusar. Claro, aquí te ofenden y después piden disculpas como si nada.

  • ¿Es verdad que Juan Jayo y tú eran los más radicales a la hora de sostener la medida?

La medida fue de todos. No estoy tratando de cubrir a nadie. No es que Rebosio o Solano no querían hablar y nos obligaban a callarnos. La selección no se maneja así. Había una molestia, es la realidad. Un par de veces, en Trujillo creo, la medida se pudo revocar por sugerencia de los dirigentes, pero al final nos mantuvimos firmes. Era tiempo de que por fin nos respeten.

Una denuncia verdadera, otra incomprobable. Los dos antecedentes al sonadísimo caso de Kevin Quevedo.


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