“Ante Chile, una selección que hoy está en el segundo o tercer nivel de Sudamérica, Perú comprobó que para el técnico y el grupo el Mundial no era un objetivo final, sino una etapa a cumplir”. (Foto: AFP)
“Ante Chile, una selección que hoy está en el segundo o tercer nivel de Sudamérica, Perú comprobó que para el técnico y el grupo el Mundial no era un objetivo final, sino una etapa a cumplir”. (Foto: AFP)
Jerónimo Pimentel

La competitividad futbolística es la condición bajo la cual, más allá del resultado final de un partido y el rival al que se enfrenta, un equipo ofrece resistencia defensiva, logra imponer por momentos su idea de juego y crea peligro, muestra agresividad. Todo bajo un concepto. Si aceptamos esta definición, Gareca ha logrado que Perú sea competitivo. Es la primera vez en décadas que podemos afirmar esto.


Ante Chile, una selección que hoy está en el segundo o tercer nivel de Sudamérica, Perú comprobó que para el técnico y el grupo el Mundial no era un objetivo final, sino una etapa a cumplir, y que esta plantilla tiene margen de crecimiento. Esta ha sido la lección que se debería probar ante Estados Unidos mañana.


Aunque la línea defensiva apenas fue testeada, Gallese demostró que será el arquero titular cuatro o cinco años más. La transición de Rodríguez a Santamaría, acelerada por las lesiones del ‘Mudo’, va siendo natural. Advíncula está en otro nivel respecto a sus compañeros y en cada partido resulta claro que la experiencia europea y el desarrollo de sentido táctico le permiten aprovechar cada vez mejor su fortaleza atlética. Trauco apenas cumple, pero tiene la capacidad de entenderse con Yotún, quien es el gran orquestador de juego: el rendimiento del equipo depende mucho de su primer pase (algo que puede ser una debilidad). Tapia y Aquino deberán intercalarse con él para crear un mediocampo con opciones; ambos poseen pie, marca y hambre. Flores, a pesar de su asistencia, sigue sin encontrar su mejor forma, mientras que Carrillo está dulce en el amague y el desborde. Hasta aquí se podría resumir en que el lado derecho va mejor que el izquierdo. Las dudas, en realidad, empiezan a verse en la creación (Cueva) y la definición. Para el primer caso, hubiera sido interesante ver un poco a Peña. Respecto a lo segundo, con Guerrero suspendido y Farfán en el límite de edad para el fútbol profesional, será difícil encontrar a un delantero con la contundencia y efectividad que cualquiera de los amigos de la promoción 84. Ni Reyna ni Polo suplirán ese rol. Ruidíaz posee otras características y el equipo aún resiente automatismos (centros elevados) que no le favorecen, de la misma forma que el pequeño ariete aún sufre el peso de la camiseta y el rol de sustituir al goleador histórico de la selección. Con Guerrero en la cancha el marcador pudo ser escandaloso.


Quienes durante la época oscura pensaron que un ‘proceso’ era un concepto abstracto ajeno al día a día futbolístico pueden ver, de la manera más clara posible, cuál es el resultado de un trabajo serio a mediano plazo. Lo que resulta difícil de entender es que esto haya ocurrido en un momento en que el presidente de la FPF tiene acusaciones penales gravísimas y la federación misma, por desencuentros políticos, corre el riesgo de ser suspendida por la FIFA. No es un alivio que los problemas sean institucionales y no deportivos, pero al menos los aficionados podemos ir al estadio o prender la TV con la satisfacción de que hay un comando técnico haciendo su trabajo.

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