Ricardo Gareca atravesó caminos accidentados a lo largo de las Eliminatorias. En un momento se pidió su destitución por malos resultados. Felizmente no se hizo caso a ese clamor popular. (Foto: Reuters)
Ricardo Gareca atravesó caminos accidentados a lo largo de las Eliminatorias. En un momento se pidió su destitución por malos resultados. Felizmente no se hizo caso a ese clamor popular. (Foto: Reuters)
Renzo Galiano Sedán

Realmente son pocos los aficionados peruanos que confiaron en este genial grupo humano encabezado por , un técnico que recibió una serie de embates por parte de aquellos que estaban en contra de su trabajo.


Hay que admitir que el inicio no fue el esperado. Fue tormentoso y el camino se ponía complicado con el pasar de las jornadas. Las derrotas dolieron en lo más profundo. Aunque eso no daba pie para ametrallarlo con cuestionamientos desencajados. Teníamos que esperar. Sí, esperar.


Sabemos que esa palabra no es del gusto de una sociedad que vive acelerada y anhela que los resultados lleguen en un instante, pero dicen que la paciencia es la virtud del sabio. Así que teníamos que confiar en la destreza del entrenador del conjunto peruano.


Solamente el tiempo le dio razón. Para muchos Ricardo Gareca, por ejemplo, estuvo equivocado cuando hizo debutar a Miguel Araujo ante Ecuador en un duelo difícil en Lima. La gente sentía nerviosismo cuando escuchaba su apellido, pues su desempeño en Alianza Lima era cuestionable. Ricardo hizo oídos sordos y lo mandó al campo en reemplazo de un lesionado Luis Abram. No desentonó. De hecho sorprendió su performance. Detuvo en todo momento a un portentoso Felipe Caicedo. Los hinchas lo elogiaron. ¿A qué se debió su aplicable trabajo? A la confianza del estratega.


Un escenario parecido se dio cuando el 'Tigre' decidió mandar al ruedo a Sergio Peña en la temible Bombonera ante el prestigioso elenco de Argentina. Algunos sentían que no era el momento para que un chico que actúa en el ascenso de España hiciera su aparición. ¿El resultado? Entrega incondicional y equilibrio pausado en la medular. No fue un partido redondo para Sergio, pero demostró -otra vez- que la confianza lo puso al nivel de un experimentado.


Así han existido muchos casos a lo largo de las Eliminatorias como el de Miguel Trauco (en Lima), Edison Flores (en Lima), Wilder Cartagena (en Quito), Anderson Santamaría (en Quito), Pedro Aquino (en La Paz), Adrián Zela (en Lima), Nilson Loyola (en Asunción). Aunque ningún contexto llega a la dimensión en donde estuvo encerrado Jefferson Farfán.


El '10' peruano había sido desterrado del conjunto incaico por un tema deportivo. No venía en un buen momento futbolístico y las lesiones lo aquejaban con asiduidad. Encima su rostro salía más en programas de espectáculos que en programas deportivos. Esto último hizo que el hincha rechazara su inclusión por cualquier motivo.


Es más, el pueblo no vio con buenos ojos su retorno en la parte final de las Eliminatorias. En redes sociales y en charlas de a pie apuntaban que su ciclo había concluido o que no tenía el compromiso del resto. Una vez más entró en acción el buen Ricardo Gareca para despejar las críticas y depositar toda su fe en ese futbolista que terminó dándonos -junto con Christian Ramos- el pase a Rusia 2018.


Existieron diversos factores para lograr el último billete a esta cita planetaria, pero ninguno es más importante que la confianza del técnico. Una virtud maravillosa que le dio un enorme salto de calidad al futbolista peruano y un toque de esperanza al seguidor incrédulo.