Redacción EC

París, EFE. El español  remontó un set ante el serbio para ganar por novena vez, la quinta consecutiva, algo que ningún otro tenista había logrado antes.

El conserva además el número uno del mundo tras imponerse por 3-6, 7-5, 6-2, 6-4 en tres horas y 31 minutos en un partido que el serbio cerró con una doble falta, igual como sucedió en el 2012.

 aguantó el torbellino del en el primer set, pero con el paso de los minutos la fatiga, agudizada por el fuerte calor y la humedad, que se acercó al 80 por ciento, hicieron más mella en , que fue perdiendo la precisión a medida que avanzaban los minutos.

"En este tipo de partidos todos los momentos son cruciales. Cada vez que juego contra es un gran reto para mí, me obliga a jugar a mi límite, lo que augura grandes enfrentamientos en el futuro", dijo desde la pista .

, que corrió a abrazarse con su tío y entrenador Toni, que dejó escapar alguna lágrima fruto de la emoción, destacó la importancia de vencer en su predilecto tras haber perdido la final del Abierto de Australia con problemas en la espalda contra el suizo .

"Apenas puedo hablar, este torneo me trae muchos recuerdos y me emociona cada vez que lo gano", afirmó. El español sumó su décimo cuarto título de , los mismos que el estadounidense y se sitúa a tres del suizo .

Además, sumó su triunfo número 89 en un duelo en tierra batida disputado a cinco sets, por una única derrota, la que sufrió en octavos de final de Roland Garros en 2009 contra el sueco Robin Soderling.