Digitalización
Digitalización

El surgimiento de nuevos mercados, los cambios en las fuentes de beneficios y la proliferación de las tecnologías digitales en la vida diaria nos llevan a asumir que la digitalización de la economía se encuentra muy avanzada. Sin embargo, según nuestro estudio más reciente, las fuerzas de la tecnología digital están lejos aún de alcanzar su máximo potencial.

En promedio, la digitalización en las industrias no llega al 40%, pese a la relativamente alta penetración digital en sectores como medios de comunicación, comercio minorista y high-tech. El avance de la digitalización afectará el crecimiento de los ingresos y las ganancias de varias compañías, particularmente las ubicadas en el cuartil inferior en términos de desempeño, en tanto que las más exitosas capturarán beneficios extraordinarios. Las estrategias digitales integradas y audaces serán el elemento diferenciador principal entre las compañías que triunfen y las que no lo logren.

DIGITALIZACIÓN Y PRESIÓN SOBRE LOS RESULTADOS
De acuerdo con la investigación de McKinsey, la digitalización apenas ha comenzado a transformar muchas industrias. El impacto sobre el desempeño económico de las compañías, si bien ya es significativo, está lejos de alcanzar su pico.

Esto confirma las sospechas de muchos ejecutivos. Al reducir la fricción económica, la digitalización facilita la competencia y ejerce presión sobre el aumento de los ingresos y de las ganancias. Los niveles de digitalización actuales ya han eliminado, en promedio, hasta 6 puntos en términos de crecimiento anual de los ingresos anuales y 4,5 puntos en el caso de las ganancias antes de intereses e impuestos (EBIT). Y hay aún más presión por delante, a medida que la penetración digital se profundice.

RETORNO DE LA INVERSIÓN
La presión económica que mencionábamos exigirá a los ejecutivos prestar mucha atención a dónde –y ya no solo cómo– competir y a monitorear de cerca el retorno de sus inversiones digitales. Hasta ahora, los resultados no han sido uniformes. En todas las industrias, algunos jugadores están capturando beneficios desproporcionados, en tanto que muchos otros en el mismo sector reciben retornos por debajo del costo del capital.

Estas conclusiones sugieren que algunas compañías están invirtiendo en el lugar equivocado o por encima (o debajo) del nivel óptimo en los sitios correctos o simplemente que el retorno de sus inversiones digitales está siendo absorbido por la competencia o transferido a los consumidores.

¿DÓNDE ENFOCAR LAS INVERSIONES DIGITALES?
Para mejorar el ROI de las inversiones digitales se requiere definir cuidadosamente dónde invertir entre las múltiples dimensiones afectadas por la digitalización. La tecnología digital ha expandido enormemente las alternativas de inversión disponibles, y limitarse a destinar la misma cantidad de recursos a todas ellas es una propuesta inviable. En nuestro estudio, medimos cinco dimensiones diferentes del avance de la digitalización en las industrias: productos y servicios, canales de distribución y comercialización, procesos de negocios, cadenas de suministro y nuevos jugadores a nivel de ecosistema.

Cómo ha evolucionado cada una de estas dimensiones y las acciones que las compañías han tomado en respuesta difieren según la dimensión en cuestión. Y pareciera haber desfases entre las oportunidades y las inversiones. Estos desfases reflejan los efectos dispares del avance de la digitalización sobre el crecimiento de los ingresos y las ganancias, debido a diferencias entre las dimensiones y también entre las industrias.

SACANDO VENTAJA
Los resultados de nuestra encuesta también revelan que las compañías no son suficientemente audaces en lo que respecta a la magnitud y el alcance de sus inversiones. El estudio de McKinsey muestra que cuanto más agresiva sea la respuesta a la digitalización de la industria (incluido disparar una disrupción digital) mayor será el efecto sobre el crecimiento proyectado de los ingresos y los beneficios. La única excepción es la dimensión de ecosistema: una respuesta excesiva a los nuevos competidores de “hiperescala” produce el efecto contrario, tal vez porque muchas compañías preexistentes carecen de los activos y las competencias necesarias para ejecutar una estrategia de plataforma.

OBSERVANDO A LÍDERES TECNOLÓGICOS
Detectamos que más del doble de las compañías líderes vinculan estrechamente sus estrategias digitales y corporativas en comparación con el resto. Y, además, los triunfadores suelen responder a la digitalización alterando sensiblemente sus estrategias corporativas.

Esto parece obvio: muchas disrupciones digitales exigen cambios fundamentales en los modelos de negocios. Además, el 49% de las empresas líderes invierten más en el área digital que el resto de sus pares, frente a apenas el 5% de las más rezagadas (9 de cada 10 invierten menos que sus contrapartes). No está claro cuál es el sentido de causalidad, pero aparentemente una fuerte inversión en tecnología digital es un elemento diferenciador. Las compañías líderes no solo han invertido más, sino que además lo han hecho en todas las dimensiones estudiadas. En otras palabras, los ganadores superan a los rezagados tanto en términos de magnitud como de alcance de sus inversiones digitales. Se trata de un elemento clave para el éxito, si consideramos las distintas tasas de digitalización de estas dimensiones y sus correspondientes efectos sobre el desempeño económico.

ESTRATEGIAS AUDACES
En síntesis, hemos identificado un desfase entre las inversiones en tecnología digital de la actualidad y las dimensiones en que la digitalización está afectando de manera más significativa el crecimiento de los ingresos y de las utilidades. También confirmamos que los ganadores invierten más y con mayor amplitud y audacia que el resto de las compañías.

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