Cada año, la banca peruana incluye a menos usuarios
Cada año, la banca peruana incluye a menos usuarios
Nicolás Castillo Arévalo

Periodista de la sección de Economía y Día1

Ni el lugar recóndito donde guardaba su dinero ni los tres golpes de la cerradura de su habitación pudieron evitar que Doroteo Callañaupa sea despojado de un poco más de tres años de ahorros. Doroteo era ajeno a la .

Un incendio, en marzo de este año, en la casona donde habitaba, hizo cenizas S/10.200 de los S/24.600 que ahorró durante 8 años, fruto de su trabajo  como lustrabotas. Pero no fue el único. Hellen, su vecina, dice que el fuego se llevó más de S/.8.000 de ella.

El caso de Doroteo y Hellen se suma a los tantos desastres que han puesto en peligro y han esfumado el ahorro de las personas guardado en casa.

Mariela Zaldívar, superintendenta adjunta de Conducta de Mercado e Financiera de la , sostiene que los eventos catastróficos no son el único riesgo que enfrentan las personas que ahorran fuera del sistema financiero.

La funcionaria señala que dicha población ahorra, sobre todo, para cubrirse de imprevistos, tanto en efectivo como en activos, entre los que destacan animales, vehículos, y otros elementos, que pierden valor al momento de ser rematados  para disponer del dinero, según lo atestigua el último “Estudio de demanda de servicios financieros”, realizado por la SBS.

Zaldívar precisa que, pese a los riesgos que implican dichas alternativas de ahorro,  las personas las prefieren frente al sistema financiero, debido a  que las entidades reguladas no les ofrecen productos adecuados a sus necesidades. Agrega que por esta razón las personas también prefieren endeudarse en otros esquemas de financiamiento no regulados.

“Hay cerca de un 40% de la población adulta que no es pobre y que no tiene ningún tipo de productos con el sistema regulado, pero no accede porque no existe una oferta que se ajuste a sus necesidades”, menciona Zaldívar.

En el mismo sentido, Carolina Trivelli, presidenta de Pagos Digitales Peruanos, señala que la oferta de productos estándares en el sistema financiero, que no se ajustan a las necesidades de la población, es una de las principales causas de los bajos niveles de bancarización que hay en el país.

Para Trivelli, el número de deudores que exhibe el sistema financiero no refleja el número de deudores de todo el país, por lo que el hecho de que la cantidad de estos crezca menos –como señala la SBS– solo indica que hay mucho espacio para formalizar esas operaciones.

Menos clientes
Sin embargo, la falta de una oferta adecuada no es el único problema de los bajos niveles locales de inclusión financiera.

David Tuesta, economista jefe de Inclusión Financiera del BBVA Reseach, sostiene que la falta de confianza en el sistema financiero, la percepción de costos elevados, la distancia de los puntos de atención y la solicitud de trámites y documentos son las principales barreras para la exclusión involuntaria de las personas.

“Si bien las barreras se han reducido, todavía el país se ubica al fondo de la tabla del índice mundial de inclusión financiera del BBVA”, señala.

Zaldívar, de la SBS, señala que conforme se quiere penetrar más al mercado resulta más difícil, por la falta de educación financiera y por los niveles de informalidad, que hacen que las entidades demanden mayor información para poder evaluar a los potenciales clientes.

Para Gonzalo Sarmiento, CEO de la ‘fintech’ FIT, las tasas de interés que exhibe el sistema financiero frenan la inclusión en el país, porque son muy altas. Dice que esta situación hace que la banca no se atreva a bancarizar más y se concentre en los mismos deudores.

Sarmiento dice que esta concentración por financiar a los mismo segmentos de la población con los mismos productos explica el porqué las líneas de tarjetas no utilizadas están al borde del 70%. Sin embargo, dicha concentración por los mismo clientes también se daría en las instituciones de microfinanzas.

Carlos Ríos, gerente de Copeme Microfinanzas, refiere que el número de deudores en este sistema crece cada vez menos, porque las entidades se han concentrado en las zonas urbanas y algunas han puesto por delante sus objetivos de rentabilidad.

Así las cosas, el sistema requiere de un trabajo conjunto para incrementar la inclusión.