La política de controlar precios o fijarlos ha sido incorporada en la campaña electoral, pese a los efectos nocivos que tiene para los consumidores. Solo basta recordar los problemas de especulación de precios y desabastecimiento, entre otros aspectos negativos, que ocasionó esta política en los años 80, impuesta por el primer gobierno de Alan García.

"Yo puse en marcha el control de precios con toda buena voluntad [...]. Pero el control de precios lo que hace es bloquear la libertad de la pequeña, mediana y gran empresa y, finalmente, conduce a la carestía y al desabastecimiento", reflexionó el ex presidente García, la semana pasada.

Jorge González Izquierdo, economista y catedrático de la Universidad del Pacífico, sostuvo a Día_1 Electoral que lo peor que puede hacer el Estado es controlar los precios en los mercados competitivos como el de los alimentos y el dólar, en los que el valor de intercambio se determina por el libre accionar de la oferta y la demanda.

González Izquierdo argumentó que la teoría económica es muy clara sobre los efectos perniciosos que genera el control de precios en dichos mercados, al predecir que inmediata a su aplicación surgen: el desabastecimiento, las colas y el mercado negro.

El control de precios en Venezuela ha ocasionado escasez de productos y largas colas para tratar de conseguirlos, señala González Izquierdo. (Foto: Agencias)

 “La gente que vivió durante el primer gobierno de Alan García deberá recordar que tenía que levantarse a las tres de la mañana para hacer colas y poder comprar un kilo de carne al precio oficial. Incluso, a veces llegabas 10 u 11 de la mañana y te decían ya no hay, regresa al día siguiente. Pero en la tarde tocaban la puerta de tu casa para ofrecerte los kilos que quisieras a un precio mayor”, meditó.

El catedrático de la Universidad del Pacífico insistió que es nefasto el control de precios en mercados competitivos, como está conformada la mayor parte de la economía del país, debido a que desincentiva la inversión, produce una mala asignación de recursos y genera la especulación de precios. “Prueba de ello es el caso de Venezuela”, dijo. 
 
¿Cuándo justifica un control de precios?

De otro lado, González Izquierdo, sostuvo que el control y la regulación de precios se justifica en mercados no competitivos como el de servicios públicos, en el que puede existir un solo vendedor, o dos o tres, que puedan coludirse para fijar las tarifas y no competir. 

“Estamos hablando del mercado de energía eléctrica, el del abastecimiento de agua y telefonía fija. En estos mercados en que hay muy poca competencia o ninguna, el Estado tiene que cumplir su rol de regular y en algunos casos fijar precios de forma flexible”, precisa.

El economista manifestó que cuando hay imperfecciones en los mercados, la primera institución que tiene que salir a defender a los consumidores es el Indecopi.
“Indecopi necesita que le cambien su ley de origen y eficiencia”, concluyó.

(Nicolás Castillo colaboró para esta nota).