Un buen punto de inicio para un tour por Lima es la Plaza de Armas. (Foto: Shutterstock)
Un buen punto de inicio para un tour por Lima es la Plaza de Armas. (Foto: Shutterstock)
Leslie Salas Oblitas

No es, precisamente, una perita en dulce, debido a las constantes marchas. Sin embargo, el ha vuelto a despertar el apetito de diversas empresas para el desarrollo de proyectos gastronómicos a todo nivel.

Día1 ha sido testigo del aterrizaje durante el 2018 de una nueva generación de restaurantes en el Damero de Pizarro, inversiones que no se daban desde la llegada, hace cuatro años aproximadamente, de las cadenas Papa John´s, Starbucks, Embarcadero 41 Fusión, Villa Chicken (en proceso de reconstrucción, tras un incendio) y Damero Café, entre las principales.

El grupo La Muralla, por ejemplo, decidió apostar por un nuevo concepto con Munaska en el Urban Hall, donde invirtió S/300.000 en su diseño e implementación.

Asimismo, La Leña decidió abrir un segundo local en el Centro de Lima con gran acogida, al igual que la sanguchería El Chinito. Este último tomó el otrora local de telas Barrington y con US$100.000 echó a andar este nuevo espacio con vista a la Plaza de Armas. Su dueño, Luis Yong, comenta que al día venden, en promedio, 600 sánguches.

Mientras que, ya casi a finales del 2018, el dueño de la cadena de zapaterías Passarela, Miguel Vergara, decidió incursionar en el negocio gastronómico con R18, nombre que hace alusión a nuestra participación en el Mundial de Rusia. El bar restaurante, ubicado en el Jr. Ucayali, demandó US$300.000 en su infraestructura y la compra de equipos, ya que el edificio es de su propiedad.

Pero, ¿por qué este nuevo interés en el Damero? César Vargas, gerente general de Passarela y R18, precisa que los centros históricos han venido ganando cada vez más valor en las principales ciudades del mundo y Lima no es una excepción. “Cada vez vemos más afluencia de turistas ansiosos por descubrir la gastronomía peruana en el poco tiempo de sus recorridos y qué mejor que llevar la misma a esta zona tradicional”, refiere.

Además, el mayor flujo de turistas, del visitante de fin de semana y el incremento de oficinistas ante la llegada de más empresas, son igualmente puntos a favor que motivan la inversión, dice Michael Alarcón, dueño del grupo La Muralla (que maneja Puerto 260, Damero Café, La Muralla y Munaska, todos en el Damero), asegura que en la Av. Abancay transitan 60 personas por minuto a la hora del almuerzo, no en vano abrió Puerto 260 en esta importante arteria.

COMPETENCIA

El empresario sostiene que, definitivamente, la oferta de restaurantes en el Centro es vasta, con una mayor concentración de locales de venta de menú. “El rey siempre es el menú (estos tienen menor margen pero más público), pero también se abren muchas cebicherías y cafeterías”, afirma.Pese a ello, comenta que las ventas del Damero Café siguen creciendo. “En general, propuestas con una inversión importante todavía son pocas”, dice.

Kenny Wong, que maneja las franquicias Tanta y Pardos Chicken en el Centro de Lima, opina igual y precisa que las inversiones se han direccionado más a consumos de ticket bajo, debido a que la mayoría de consumidores son trabajadores del Estado y, en los privados, mayormente de ‘call centers’.

Se estima, además, que solo en el Damero de Pizarro (que tiene como límites el río Rímac al norte, la Av. Abancay al este, la Av. Colmena al sur y la Av. Tacna al oeste) compiten alrededor de 100 restaurantes de todo tipo y poco a poco irán llegando más, sobre todo, en los alrededores.

NUEVOS ATERRIZAJES

Aunque no son muchos, durante este año se prevé la llegada de, por lo menos, una decena de nuevas marcas de comida al Centro Histórico e inversiones por medio millón de dólares.

Así, el renovado edificio Las Mercedes (en la Av. Nicolás de Piérola) operado por la empresa Scipion Real State, será ‘point’ de nuevos emprendimientos gastronómicos. Fernando Palazuelo, su gerente general, revela que a la fecha ya han cerrado contrato con la marca Soperos Unidos.

“Soperos Unidos es una propuesta novedosa del chef Diego Alcántara, quien pretende homenajear aun más la comida criolla del antes y el ayer, inspirado en los espacios que fueron el Queirolo y el Cordano”, explica.

Este restaurante demandará una inversión de US$150.000 en el equipamiento del local (cocinas industriales, refrigeradoras, mesa de cocina, entre otros) y el mobiliario (interiores: mesas, sillas, vitrinas, adornos, etc.). Palazuelo indica que debería estar operativo a finales de abril próximo.

El éxito de este concepto será reproducido en el Proyecto Bicentenario (ubicado en la Av. Wilson), que contará con un formato de ‘strip mall’, menciona.

Otra zona donde se desarrollará un bulevar gastronómico será en la cuadra siete del Jr. Ucayali. Aquí, la empresa Visioncorp implementará en la galería comercial Barrio Chino una plaza de comidas de 1.500 m2 para 10 restaurantes de 22 m2 a 48 m2. “Aquí operará el restaurante de comida amazónica El Pichito. Además, Barra Múnich y Provence Restaurante también han mostrado interés”, asegura Juan Carlos De Col, gerente general de Visioncorp.

No hay duda de que la oferta seguirá creciendo, porque como dice César Vargas, siempre hay espacio para todos los que le ponen pasión a lo que hacen.