(Foto: El Comercio)
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Juan  Saldarriaga

Redactor de Dia1 y de Economía y Negocios

juan.saldarriaga@comercio.com.pe

La sobreoferta de tiene contra las cuerdas a las . Expresión de ello es la guerra comercial que libran desde hace algún tiempo y que ha derivado en la formación de dos bloques irreconciliables.

Por un lado, el bloque de empresas que exigen la reforma del mercado spot, conformado por Fénix Power, Statkraft, Celepsa, Electrodunas y .

Y, por otro lado, el bloque de las empresas que defienden el status quo: Engie, y Kallpa.

¿Qué los enfrenta? La respuesta es la declaración del precio único del gas, mecanismo que los generadores térmicos utilizan desde hace 18 años para determinar sus costos marginales.

Según Fénix, Statkraft y Celepsa, se trata de un elemento distorsionador que debe ser eliminado para sincerar el precio del mercado spot (donde los generadores transan la energía que no han podido contratar) y evitar que las tarifas de luz de los 7 millones de usuarios residenciales suban.

¿Por qué ocurriría esto?

SUSTO TARIFARIO

El precio spot y las tarifas de luz están conectados por un único factor: la prima RER, que no es otra cosa que el cargo que los usuarios residenciales pagamos en nuestros recibos de luz para financiar las centrales solares y eólicas, ello acontece cuando sus operadores no pueden cubrir sus costos en el mercado spot.

Esto significa que la prima RER será menor cuando el precio spot sube y mayor cuando el precio spot baja.

Alertado por la posibilidad de que las tarifas eléctricas suban por efecto de la caída del precio spot, el Ministerio de Energía y Minas () suspendió la declaración del precio único del gas programada para noviembre pasado. Su objetivo era ganar tiempo para hallar una fórmula que permitiese incrementar el precio spot sin necesidad de recurrir a la eliminación del cuestionado mecanismo.

El resultado fue el DS-043, que fijó un piso a la declaración del precio del gas, incrementando, dicho sea de paso, el precio del mercado spot de US$3 a US$8 MW/hora . Sin embargo, este esfuerzo no contentó a ninguna de las dos partes.

“El DS-043 ha fijado una cota mínima que puede atenuar la real señal de oferta y demanda”, apunta Daniel Cámac, country manager de Engie.

También Fénix, Statkraft, Celepsa y Luz del Sur, que esperaban un precio spot de US$24,han rechazado la norma.

“El DS-403 condena a los 7 millones de usuarios residenciales a pagar en sus recibos de luz más de US$260 millones adicionales en los próximos dos años”, advierte Mile Cacic, gerente general de Luz del Sur.

Según Fénix, Statkraft y Celepsa, esto significa que las tarifas de luz subirán hasta 2,5% en dicho lapso.

Pero Osinergmin opina diferente.

¿TANTO POR TAN POCO?

Daniel Schmerler, presidente del ente regulador, asegura que la eliminación del precio único del gas producirá en el mejor de los casos un ahorro de 0,5% para los usuarios residenciales (S/0,5 por cada S/100).

“La medida propuesta está más asociada a un conflicto por distribución de ingresos entre empresas generadoras, que a un tema de ahorro tarifario”, anota.

Carlos Paredes, presidente de Intelfin, es de la misma opinión. “Hay un discurso de rasgarse las vestiduras de ambos lados. Las generadoras pequeñas se quejan porque Electro-Perú va a perder mucho dinero, mientras que las grandes se preocupan por las reglas de juego. Lo cierto es que todas están defendiendo su billetera en el corto plazo, lo cual no tiene nada de malo”, refiere.

¿Qué es, entonces, lo que las generadoras buscan?

GUERRA POR LAS INDUSTRIAS

César Gutiérrez, experto en energía, apunta que el detonante de esta guerra ha sido la captura de 290 grandes clientes mineros e industriales por parte de Engie, Enel y Kallpa, en el transcurso de los últimos meses.

“El problema que atraviesa el mercado spot es conocido desde hace tres años, pero recién ha salido a la luz pública a mediados del 2017, debido a que los reclamantes han comenzado a perder muchos clientes”, explica.

La razón de esto es que tanto Engie como Enel y Kallpa pusieron en práctica políticas comerciales arriesgadas, a la luz del estado de sobreoferta de energía que (todos sabían) se iba a prolongar por varios años.

De esta manera, pactaron contratos de corto plazo bastante baratos con los clientes que se fueron sumando al mercado libre en los últimos dos años.

“El resultado es que el 99% de los 543 clientes libres ya están contratados. Esa es la razón por la que los demás generadores estén preocupados. No tienen a quien contratar y eso los obliga a vender en el mercado spot, cuyo precio está muy bajo. Por eso buscan que suba a como de lugar”, explica Daniel Cámac.

Todos en el sector eléctrico advierten que la depresión del mercado spot durará otros tres años. Eso significa que los problemas de sobreoferta que hoy enfrentan las empresas generadoras se acabarán en el 2020.

Pero, ¿estarán dispuestas a esperar por tanto tiempo?

¿HACE FALTA UNA REFORMA DEL SECTOR?

Statkraft, Fénix Power, Celepsa, Luz del Sur y las generadoras estatales acusan US$100 millones anuales en pérdidas por efecto de las distorsiones del mercado spot. ¿Significa eso que urge una reforma en el sector?

Víctor Ormeño, ex gerente adjunto de Regulación Tarifaria de Osinergmin y coautor del mecanismo de declaración única del precio del gas, refiere que no existe ningún problema en el mercado spot, pues este refleja fielmente las condiciones de oferta y demanda de energía.

“Hay que entender que el precio spot está haciendo su trabajo. Si está bajo significa que no conviene invertir. Cambiar eso con una medida administrativa impide ver el panorama”, explica.

Para Carlos Paredes, sin embargo, la actual situación no es sostenible.
“Lo dice la teoría económica y se lo enseño a mis alumnos: las empresas quiebran y cierran cuando su precio de venta es menor que su costo variable. Es así de sencillo”, anota.

En su opinión, eso es lo que está ocurriendo con muchas empresas del mercado, por lo que urge una reforma urgente del marco normativo eléctrico.

“Si sigue existiendo un sistema de reglas que no es coherente con la rentabilidad a largo plazo de las empresas, eso hará al sector más riesgoso y afectara negativamente la inversión y la competitividad del país”, advierte.

Una opinión similar tiene el Instituto Peruano de Economía (IPE), think tank que alista un estudio para un grupo de hidroeléctricas.
Diego Macera, gerente general del IPE, apunta que el sector eléctrico necesita un sistema de precios transparente, no manipulable, objetivo, que dé al mercado las señales adecuadas sobre cuándo y cuánto invertir.

“Esa es la esencia del sistema marginalista que se pensó desde el inicio y que hoy está erosionado”, señala.

A pesar de tener puntos de vista diferentes, Ormeño, Paredes y Macera están de acuerdo en señalar que los problemas del sector (en caso de existir) no se solucionarán emitiendo decretos supremos, sino realizando un esfuerzo de mediano plazo que cuente con el concurso y consenso de todos los actores involucrados.

*La versión impresa de esta nota señalaba que Termochilca hacía parte del bloque de empresas que exige la reforma del mercado spot. Sin embargo,  Carmen Alegre, gerenta general de la empresa, ha descartado que pertenezcan a este o cualquier otro bloque en la actual disputa.

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