(Foto: El Comercio)
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Juan  Saldarriaga

Redactor de Dia1 y de Economía y Negocios

juan.saldarriaga@comercio.com.pe

La adjudicación de ha puesto a en el centro de los reflectores. El Gobierno y la minería confían en que Southern lo desarrollará para catapultar a los demás megaproyectos cajamarquinos, dormidos desde la paralización de Conga. ¿Qué necesita para conseguirlo? ¿Qué tan importante es para su plan de crecimiento? Responde Óscar González Rocha, CEO de la minera cuprífera.

Southern se apresta a iniciar el desarrollo de Michiquillay, ¿cuál es el principal reto que debe remontar?

El principal desafío será convencer a la población de que el proyecto es bueno para Cajamarca y la zona específica de Michiquillay y La Encañada. Esperamos lograr eso para desarrollarlo en el menor tiempo posible. Michiquillay tiene un timing bastante holgado y eso implica un mayor costo para la empresa.

El contrato de concesión contempla hasta 20 años para iniciar producción. ¿No es mucho tiempo?

Son 20 años hasta la explotación, pero la idea es empezar antes el proyecto, lo que beneficiará a todos, incluyendo a la empresa y la fuerza laboral.

Southern ha propuesto 2023 como fecha referencial.

Nosotros hablamos de cinco años: dos para explorar y convencer a la población de sus beneficios, y tres para construir el proyecto.

Según el contrato, tienen hasta 5 años para obtener la licencia social y 5 para explorar, ¿podrán hacer eso en solo 2?

Esa es nuestra intención, pero si es necesario tomaremos más tiempo. Aunque también podría darse la situación en que digamos (al gobierno): Señores, acá está su proyecto. No va a funcionar y punto.

Buenaventura ha señalado que cooperará con Southern en el desarrollo de Michiquillay, ¿se asociarían?

Nosotros ya somos socios de en Tantahuatay (Cajamarca). Así que puede darse esa situación. Es más, en dos semanas tendremos sesión de directorio en Minera Coimolache (el joint venture entre Buenaventura y Southern para Tantahuatay) y a lo mejor se planteará algo de eso allí.

¿Cree que Southern tendrá éxito donde Anglo American no lo tuvo?

Bueno, no sabemos en detalle cuál fue el motivo por el que Anglo American devolvió Michiquillay [en el 2014], si fue su situación económica, que estaba complicada en esa época, o si vieron difícil la coyuntura social en Cajamarca. O la combinación de ambos.

Si fue el tema social, necesitarán el acompañamiento del Gobierno, ¿tienen esa garantía?

Pues, más les vale, porque si el no nos acompaña pasará lo mismo de , que [los antimineros] se han metido y no ha avanzado. Creo que deben participar, con adelanto social o sin él, para tratar de que salgan las inversiones mineras en el Perú.

¿Cuánto crecerán las reservas de cobre de Southern con la compra de Michiquillay?

La cifra exacta no la sé, pero ya somos los primeros en reservas de a nivel mundial, por encima de Codelco, y también los productores cupríferos de más bajo costo.

Además de Michiquillay, Southern tiene entre manos la ampliación de Toquepala. ¿Cuándo prevén iniciar producción?

Para mediados de año. Debió estar terminada a inicios del 2018, pero ha habido ciertos retrasos que están demorando el comisionamiento y que harán que la producción estimada, de 100 mil toneladas finas de cobre, se reduzca a 40 mil o 50 mil este año.

¿Cuándo obtendrán las 100 mil toneladas adicionales?

En el 2019 [Toquepala produce actualmente 145 mil toneladas].

¿Qué proyectos seguirán a continuación?

Esperamos poder iniciar la construcción de Tía María y estamos por empezar también el estudio de impacto ambiental (EIA) de Los Chancas, en Apurímac. Eso llevará cerca de un año, así que podríamos comenzar a construir ese proyecto en el 2019.

¿Eso significa que ya concluyeron la factibilidad de Los Chancas?

Sí. Ya tenemos información de lo que podría costar. Hablamos de US$2.500 millones a US$3.000 millones. Los Chancas producirá menos que Michiquillay, pero tiene buenas reservas de molibdeno. Lo que no sabemos aún es el proceso metalúrgico que utilizaremos.

¿Por qué puerto exportarían el mineral?

Sería por Pisco, utilizando parte de la carretera existente y construyendo un ferrocarril. Para ello, tendríamos que ver la posibilidad de asociarnos con alguno de los productores de Apurímac, como Minmetals (Las Bambas) o Hochschild. Pero si el ferrocarril no es rentable, lo haríamos por carretera.

¿El mineral no saldría por Ilo?

No, porque la fundición de Ilo estará saturada con la producción adicional de Toquepala y la que podría venir de Cuajone, donde evaluamos una pequeña ampliación.

¿Cuándo concluirían Los Chancas?

Si iniciamos la construcción en el 2019, demoraríamos dos años o dos años y medio. Estaría listo para el 2021.

¿Cuál es el estatus de Tía María?

Tenemos la expectativa de que la construcción se reanudará en el segundo semestre del 2018 y llevará también dos años de construcción.

¿Qué falta para reanudar el proyecto?

Solo falta que el Gobierno Central se decida y nos dé el permiso de construcción.

¿Qué pasaría si el Gobierno otorga el permiso?

Pues, empezamos a construirlo de inmediato. Ya habíamos comprado bastante equipo, tanto de mina como de la planta. El de mina lo transferimos a Cuajone y Toquepala, y el de planta lo vendimos a Buenavista del Cobre, en México, que ya está en producción. Así que, tendríamos que volver a comprar la planta y almacenar equipo en La Joya y Matarani. Pero estamos más que prestos. Solo queda que el Gobierno se decida y nos apoye.

Southern también aspira a operar Quellaveco. ¿Esperan que Anglo American defina su desarrollo en asociación con ustedes este año?

Pues yo no sé si vayan a definir algo. Han pasado dos años desde nuestra última conversación, en que quedaron en avisarnos si se asociarían con nosotros o nos venderían su participación. Creo que si lo construyen solos o asociados con Mitsubishi les va a costar más que si se asocian con nosotros, porque tendrán que construir infraestructura adicional que ya tenemos en Cuajone y Toquepala.

¿No han quedado en conversar nuevamente?

No. Quedamos en que nos iban a dar una respuesta y no lo han hecho.

¿Dónde invertirán más ahora, en el Perú o México?

Creo que las inversiones serán un poco más altas en el Perú, después de haber invertido US$3.500 millones en México. Acá solo estamos invirtiendo US$1.250 millones en Toquepala, pero añadiríamos US$1.400 millones si sale Tía María, US$2.500 millones si construimos Michiquillay y US$2.500 millones con Los Chancas .

¿Cuál es la expectativa de producción de Southern ahora?

Si tomamos en cuenta solo la producción de Southern Copper, estamos ligeramente debajo del millón de toneladas de cobre, pero si agregamos Asarco [otra subsidiaria del grupo México] pasamos el millón. El plan es que con Tía María, la ampliación de Toquepala y Los Chancas, produciremos 1,5 millones de toneladas para el 2025. Si a eso agregamos Michiquillay podríamos superar esa cifra.

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