Dan Ariely y la irracionalidad en la economía [Entrevista]
Dan Ariely y la irracionalidad en la economía [Entrevista]
Gonzalo Carranza

Director general de LLYC Lima

Dan Ariely, profesor de Psicología y Conductual en la Universidad de Duke, cree que somos predeciblemente irracionales, como tituló su primer 'best seller'. Ariely expuso sus ideas en la UTEC, invitado por Sura. Antes, respondió con un audio las preguntas enviadas por El Comercio vía correo electrónico. Explica su forma de ver la economía y advierte que la no debe dejarse a criterio de cada persona.

¿Qué es la ‘economía conductual’ y cuánto ha avanzado?

Me gusta definirla en contraste con la economía estándar. Esta asume que la gente es perfectamente racional, mientras que en la economía conductual no partimos de esta premisa. Lo que hacemos, básicamente, es poner a la gente en diferentes situaciones, observar cómo se comportan y sacar lecciones sobre la conducta humana. Como no encontramos que la gente tome siempre las decisiones correctas, la parte descriptiva de nuestra teoría propone cómo diseñar sistemas como el educativo o el de cuidado de la salud.  Creo que este campo ha avanzado mucho. Más gente se interesa en él, los gobiernos se interesan también, hacemos cada vez más experimentos. Y lo más importante: hemos dejado el laboratorio y empezamos a experimentar en el campo. 

Los críticos de la economía conductual dicen que es un montón de evidencia anecdótica, pero no ha construido un marco conceptual integral.

Es una crítica justa. La teoría económica [tradicional] es mucho más satisfactoria, es relativamente más sencilla, es integral y explica muchas cosas. En eso yace su belleza, es muy fácil vivir si piensas que todos somos racionales. Creo que hay espacio para teorías simplistas del comportamiento humano, no queremos cancelar la economía o dejar de usarla. Sin embargo, imagina que estuviéramos hablando de puentes y me dijeras que tienes una bella teoría simplificadora que explica el 25% de las variables. Me interesaría mucho conocerla, pero no construiría un puente basado en ella.  Cuando hablamos de hacer cosas en el mundo real, prefiero la precisión a la simplicidad. Si no entendemos nuestras elecciones sobre el corto y largo plazo, nuestras emociones o nuestros conflictos de interés, construiremos sistemas económicos condenados a fracasar. 

¿Por qué afirma que no pensamos apropiadamente en el largo plazo?

La evidencia es muy clara. La gente se arrepiente de muchas cosas: comer en exceso, enviar mensajes de texto mientras maneja, no lavarse las manos, no hacer ejercicio. Es muy triste descubrir todas las formas en que nos comportamos equívocamente. Tenemos que tomar esto en cuenta para nuestras decisiones. Por ejemplo, ayudar a la gente a ahorrar. Si tienes el dinero en una cuenta corriente, la vida te puede dar demasiadas tentaciones y terminas gastando más de lo que inicialmente tenías como meta. Una manera de ayudarte es tomar algo de dinero de tu cuenta a fin de mes y moverlo una cuenta de ahorros a plazo. Esta aproximación al problema reduce algo de la libertad de la gente para decidir, pero también algunos de nuestros mecanismos para fracasar en el objetivo de mejorar nuestra vida en el largo plazo.

Nuestro sistema privado de pensiones funciona bajo esa premisa, pero varios economistas argumentan que sería mejor que cada uno se encargue de su propio futuro financiero. 

Es una idea terrible. Hay cosas que la gente puede hacer por sí sola o aprender de sus errores con el tiempo. La jubilación no es una de ellas. Si cometes un error en planificar tu retiro, no puedes volver el tiempo atrás. Solo tienes una oportunidad. Es muy complicado calcular el monto correcto para ahorrar y cómo hacerlo. Básicamente uno tiene 0% de probabilidad de tomar la decisión correcta por sí mismo. Necesitamos ayudar a la gente.

Este tipo de ideas han derivado en lo que algunos economistas y pensadores han denominado ‘nudges’ (empujoncitos) o paternalismo libertario. 

Creo que en algunos casos los ‘nudges’ son efectivo para ayudar a la gente a tomar el camino con menor resistencia, para que el mejor comportamiento sea el más fácil. Pero me pregunto si esto será eficaz en todos los casos y la respuestas es que ni. Por ejemplo, ¿será un ‘nudge’ suficiente para impedir que la gente escriba mensajes de textos mientras se maneja? No. Necesitamos asegurarnos que la gente no haga cosas estúpidas. Cada vez que tenemos la chance de mejorar la conducta con ‘nudges’ es algo bueno, pero me preocupa que se crea que son suficientes. 

En sus investigaciones ha desarrollado el concepto de ‘saturación’ referido al autocontrol. ¿Qué significa y por qué es importante en la economía conductual?

La gran pregunta es cómo resistimos la tentación. Tenemos un montón de tentaciones a nuestro alrededor: las tarjetas de crédito, los ‘apps’, Facebook, YouTube y cada tienda por la que pasamos. La idea de saturación (‘depletion’) es que nuestra habilidad para resistir la tentación es limitada y mientras más debemos resistir, más difícil se vuelve. Incluso si logramos resistir la tentación, pagamos un precio. Así que la mañana resistimos y pensamos: “¡genial”. Pero no reconocemos que hemos pagado ese precio y que es más probable que caigamos en la tentación mientras avanza el día. ¿Pero, por qué importa esto? Primero, porque nos da una estrategia para lidiar con las tentaciones: que sea la primera cosa que haces en la mañana en lugar de hacerlo en la tarde, cuando ya estás mentalmente exhausto. Pero también significa que debemos eliminar las tentaciones de nuestro camino. 

¿Cuáles han sido hasta ahora las implicancias de la economía conductual en las políticas públicas?

Hay muchas: ahorros automáticos, ahorros obligatorios, cómo la gente entiende la deuda de tarjetas de crédito, cuánto crédito se le debe dar a la gente. También estoy muy interesado en entender la deshonestidad y los conflictos de interés. Por ejemplo, veo la actividad del lobby en EE.UU. y está corroyendo a la sociedad, se ha vuelto una manera muy eficaz de comprar políticos porque estos no ven que están siendo influenciados. Otro ejemplo: se ha hallado que si el gobierno abre una cuenta de ahorros para estudios de secundaria o universidad para los niños el día que nacen, los padres tienen una perspectiva diferente de sus hijos y se aprecian mejoras en sus habilidades sociales y cognitivas tan pronto como a los cuatro años. ¿Cómo ocurre esto? Cada tanto, los padres reciben un estado de cuenta que les recuerda que sus hijos tienen este ahorro y los pone al tanto de que deben pensar en su educación. Cada vez más países lo hacen, estoy encantado.

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