Serfi, la empresa que abraza la filosofía de la ecoeficiencia
María Rosa Villalobos

En 1978, Vicente Chang-Say, director gerente de la empresa comercializadora de agroquímicos Servicios y Formulaciones Industriales (Serfi), y sus socios perdieron sus trabajos: la compañía estadounidense en la que trabajaban decidió dejar el Perú por la mala situación económica y la dictadura militar. Ese mismo año abrieron Serfi, que no solo sobrevivió a los años de crisis, sino que actualmente cuenta con negocios en Bolivia y Paraguay. 

—Es hijo de migrantes chinos...
Mi papá fue el primer emigrante [de la familia] y después regresó a China a traer a mi mamá. Somos ocho hermanos, yo soy el conchito de la familia. 

—¿Su padre era comerciante?
Primero trabajó como empleado y después se dedicó al comercio. Tuvo una fábrica de fideos y otra de gaseosas. Además, teníamos una panadería en Huaral, cuidad en la que vivíamos.

—¿Cómo decidió estudiar Química en San Marcos? 
Yo quise, en realidad, estudiar Medicina, pero como se presentaban muchos postulantes pensé que sería mejor ir por otro lado. Al final me gustó y me quedé. Me gradué y trabajé como jefe de prácticas en la Facultad de Ciencias. Después conseguí una beca para viajar a España a estudiar.

Estuve un año en Madrid y había postulado a una beca en Francia, pero mi madre se enfermó y tuve que volver. [Mi regreso] coincidió con que me ofrecieron un trabajo en una fábrica de agroquímicos. Decidí quedarme hasta que mi madre mejorara, pero al final me acostumbré y trabajé allí hasta 1978, cuando la empresa decidió cerrar por la crisis del país.

—Es ahí cuando deciden formar Serfi...
Sí, solo teníamos nuestra indemnización. Formamos Serfi con US$500 o US$600. [La ventaja era que] teníamos la oportunidad de vender los productos de la compañía en la que habíamos trabajado.

También comenzamos a alquilar su planta para dar el servicio de maquila, es decir, fabricar para terceros. La idea era que nosotros termináramos de liquidar la compañía, pagar sus deudas y cobrar lo que faltaba. Eso nos tomó un año más o menos. 

—¿Cuándo salieron al mercado internacional?
Aproximadamente en 1985 salimos a Bolivia y Paraguay. Estos dos países suman casi el 10% de nuestras ventas actualmente. 

— ¿Cuánto fue el crecimiento del año pasado y cuánto proyectan para este año? 
En el 2015 tuvimos una reducción de 8,8% pero para este año, siendo conservadores, esperamos crecer entre 5% y 7%. El fenómeno de El Niño afectó la industria, hubo escasez de agua y cultivos. 

—¿Cuál fue el cierre de la facturación del 2015? ¿Con cuánto esperan cerrar el 2016?
El 2015 lo cerramos con S/31 millones aproximadamente. Este año esperamos hacer un 5% o 7% más. 

—¿Cuándo comenzaron a trabajar con productos biotecnológicos? 
Más o menos en el 2000. Siempre estuvimos pensando en el manejo integrado de plagas, es decir, conservar a los insectos “buenos” y no llenar de químicos las plantas. Comenzamos a trabajar e investigar sobre productos que eran amigables con el medio ambiente, aunque también hacíamos de los otros.

Aquí se produjo un salto muy importante porque mejoramos la productividad de la agricultura con productos que no tienen impacto negativo en el medio ambiente y con cosechas más saludables. Abrazamos la filosofía de la ecoeficiencia, tenemos una cultura preventiva.

—¿En qué consiste esta prevención? 
Cuando comienza la siembra aplicamos productos que contribuyen a recuperar la calidad del suelo que ha sido deteriorado por el monocultivo, el abuso de los químicos y la mala descomposición de la materia orgánica. Esto hace que las plantas crezcan sanas. 

—Esto es algo innovador, una de las cualidades que busca reconocer el . ¿Cómo se sintió al ser nominado? 
Me sorprendió mucho que un banco –un negocio fuera del sector– nos nominara. Unos amigos vieron el correo y me animaron a aceptar la nominación. Me llena de orgullo porque me muestra que alguien más ve lo que hacemos.

Cultivo y practico los buenos valores, generar confianza es muy importante. Le debo dar gracias a mi familia, a mi esposa, a mis hijos y a los amigos que durante todo este tiempo me han ayudado a dirigir la compañía

—¿Por qué cree que son una empresa líder empresarial del cambio (LEC)?
Porque gracias a la investigación hemos mejorado el medio ambiente, la seguridad alimentaria y la productividad en la industria agrícola.

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