UE prepara cambios a normas de capital para bancos en problemas
UE prepara cambios a normas de capital para bancos en problemas
Redacción EC

Por Gonzalo Álvarez del Villar Laghi

El contexto para los mercados hoy es parecido al juego infantil de las sillas musicales: todos los inversionistas saben que, en algún momento, la música va a parar (el mercado corregirá a la baja).

Pero mientras eso pase hay dos opciones: o se aprovecha la subida estando invertido (el equivalente en el juego sería disfrutarlo corriendo y dando vueltas a las sillas) o se decide permanecer desinvertido (permaneciendo estático y más pendiente de que se apague la música que de disfrutar el juego). Cuando la música se apaga, el que no encuentra una silla para sentarse se va eliminado. En el mundo de las inversiones, el gestor de cartera que no vendió sus posiciones riesgosas antes de que empezara la corrección sería el que se queda “sin silla”.

En un mes, setiembre, en el que tendremos a cada uno de los principales bancos centrales del mundo (la de EE.UU., el , el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra) celebrando anticipadísimas reuniones de política monetaria, es posible que alguno anuncie nuevas medidas o, por lo menos, que sus principales interlocutores vuelvan a acaparar titulares capaces de hacer suficiente ruido como para que la música deje de sonar.

¿Cuál de los bancos centrales representa el mayor riesgo de corto plazo para los mercados? La noticia es que, por primera vez en mucho tiempo, el honor no se lo lleva la FED. Hoy día los inversionistas estamos más preocupados por lo que puedan anunciar tanto el Banco Central Europeo como el Banco de Japón. 

La FED es, al menos por el momento, la tercera de la fila porque, comparados con EE.UU., Europa y Japón, están más rezagados en el proceso de sanación económica. Sus bancos centrales, a pesar de haber implementado políticas monetarias extraordinariamente acomodaticias, no han podido generar crecimiento económico.

Por ello, se esperaba que en sus reuniones de este mes los dos bancos centrales anunciaran nuevas medidas orientadas a estimular aun más sus alicaídas economías. No hacerlo podría decepcionar a los mercados, como ocurrió el viernes cuando Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, anunció que no tomaría medidas adicionales. La desazón de los inversionistas llevaría a una subida en los niveles de tasa de interés en el mundo y esto es especialmente relevante para los índices bursátiles. En efecto, la razón por la que la renta variable se había convertido en la clase de activo preferida por los inversionistas es que las tasas de interés están demasiado bajas. Si las tasas empiezan a subir por causa de la inacción del Banco Central Europeo o el Banco de Japón, la renta variable pierde su atractivo relativo a la renta fija. La volatilidad aumentaría, apagando la música y llevando al juego de las sillas a su fin.