Formalizar a los empresarios informales es uno de los grandes retos que el gobierno afronta en esta pandemia.
Formalizar a los empresarios informales es uno de los grandes retos que el gobierno afronta en esta pandemia.
Christian Lengua

El presidente del Consejo de Ministros, , adelantó en entrevista con Trome que su presentación ante el este lunes se centrará en “relanzar el programa económico”. Si bien ya se ha hablado sobre las grandes industrias, hay expectativa con lo que se pueda plantear en torno a las pequeñas empresas.

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Como se sabe, Reactiva Perú 1 y 2 y FAE-Mype fueron programas para paliar la crisis. Pero, en esa línea, hay otras medidas que deben tomarse en torno a la pequeña empresa. ¿Cuáles son? Carlos Casas, ex viceministro de Economía y decano de la Facultad de Economía y Finanzas de la Universidad del Pacífico (UP), propone un fondo de garantías para ayudar a las microempresas e incluso a los informales.

“Finalmente, lo que tenemos es que no se les da créditos a estas empresas porque no tienen garantías ni respaldos. Así como se les debe garantizar para el Reactiva Perú, se podría garantizar a las empresas pequeñas, incluso a las informales, con la promesa de que se formalicen”, comenta.

Añade que esta podría ser una oportunidad que podría ser aprovechada muy bien por el Estado. Crear un mecanismo sencillo, llenar un formulario para que se inscriban en Sunat, de manera rápida, y así lograr tenerlos bajo el radar, para luego ver qué medidas tomar para apoyarlos en su desarrollo productivo, atado a que se formalicen.

Como la teoría de la zanahoria y el garrote, señala. Te doy garantía y dinero, pero regístrate. Puedo poner una amnistía de cierto tiempo, te apoyo ahora, pero después me pagas impuestos”.

En esa línea, Casas explica que ofrecer un fondo para prestarle a pequeñas empresas informales, sería prácticamente tirar el dinero al agua, por su alta rotación o porque pueden cambiar de giro. En cambio, si se formalizan por lo menos hay la posibilidad de rastrearlas, de poder hacer una política o plantear programas de apoyo, mejorar su productividad y gestión.

Así como Reactiva Perú ha cumplido el objetivo de mantener a las empresas grandes a flote, Casas explica que con las empresas más pequeñas hay que entrar con estrategias más creativas para impulsar su formalización.

OTRA MIRADA

Yang Chang, docente del programa especializado en Finanzas de la Universidad de Piura (Udep), cree, por su lado, que habría que seccionar los negocios. Por un lado, los pequeños empresarios textiles, de restaurantes o pequeñas tiendas se van a poder reactivar dependiendo de la actividad económica y la velocidad con que el Gobierno haga gastos.

“Los comerciantes necesitan capital de trabajo para poder operar y tráfico de gente para poder vender sus productos. Todo está integrado. Se debe tomar medidas para acelerar el crecimiento del consumo”, sostiene Chang.

Explica que, por otro lado, está el ‘eslabonamiento', que depende de los principales locomotores de la economía, como son la minería y construcción, tanto pública como privada. El mayor nivel de consumo jala a las microempresas y esto empieza a darle fuerzas a las ventas, porque finalmente el financiamiento solo no soluciona el problema.

Otro sector empresarial que necesita atención, refiere Chang, es el vinculado al turismo. “Es el tercer motor de la economía peruana. Pero lo veo mucho más complicado de sacar adelante y va a tomar más tiempo. Apunta que es necesario repensar el turismo, a partir de soluciones tecnológicas.

La emergencia sanitaria -pese a todo lo malo- es una buena oportunidad para formalizar, a través de fondos de garantía, a los microempresarios, sugieren los expertos.
La emergencia sanitaria -pese a todo lo malo- es una buena oportunidad para formalizar, a través de fondos de garantía, a los microempresarios, sugieren los expertos.

INFORMALIDAD

Con respecto a la informalidad, Chang cree que la solución es una decisión política, pero hay poco interés de los gobiernos para resolverlo. El gran problema de nuestro país es el mercantilismo político, lo que produce que haya fraccionamiento en las legislaciones y normativas”, enfatiza el docente de UDEP.

La solución se basa en dos ejes: tributario y laboral. A nivel tributario, la diferencia entre boletas y facturas es algo que no sucede en ningún país. Esto produce que una empresa grande no quiera trabajar con una empresa pequeña porque emite boleta y esta no es deducible de gastos. ¿Cómo rompes eso? Simplifica el tema con un solo documento, las facturas, anota.

Además, hay demasiados regímenes tributarios, y todo eso debería desaparecer para dejar uno solo, acota Chang. “Eso hará que el ‘eslabonamiento’ automáticamente corra a nivel transversal de toda la economía”.

Asimismo, propone alinear subsidios, ayudando al que lo necesita sin quitar impuestos. Por otro lado, indica que las deducciones de impuesto para la renta de quinta categoría no deberían ser automáticas, sino deducibles con factura.

Por el lado laboral, Chang afirma que existen más de 60 regímenes laborales en el país. “Es absurdo que existan tantos. Lo que se tiene que hacer es estandarizar y tener un solo régimen laboral para todos. En la medida que eso ocurra, que tengas un solo régimen laboral y tributario, la informalidad desaparecerá”, finaliza.

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