Los clientes indican que su data sensible está más expuesta al no estar dentro de una oficina (Lan, local área network ).
Los clientes indican que su data sensible está más expuesta al no estar dentro de una oficina (Lan, local área network ).
Leslie Salas Oblitas

La cuarentena ya terminó en la mayoría de regiones del país, pero el teletrabajo es una alternativa que muchas empresas –sobre todo en Lima- siguen aplicando debido a la curva ascendente de contagios por COVID-19 que se registra.

Y aunque esta nueva forma de trabajar contribuye con el distanciamiento social y no pone en riesgo a los colaboradores, sí a las empresas que lo adoptan, ya que están más expuestas – de no tomar medidas oportunas- a ciberataques y fugas de información, la otra pandemia con la que tienen que lidiar.

No en vano, los requerimientos asociados a ciberseguridad se han duplicado a raíz del nuevo coronavirus, asegura Paolo Rivera, gerente general de Enable, especialista en la implementación y operación de proyectos de transformación digital y seguridad.

“Solo en nuestro caso, el 30% del ‘pipeline’ de proyectos que tenemos en el Perú están relacionados a temas de seguridad de la información”, acota.

Comenta que los servicios de tecnología que requieren las empresas, bajo la coyuntura del COVID-19, depende de su tamaño y sector. Pero, evidentemente, los más demandados son los enfocados a que no se pierda o manipule la data y se gestione adecuadamente la información a pesar de estar en la nube (Data Loss Prevention y Cloud Access Security Brockers -CASB).

“Los clientes indican que su data sensible está más expuesta al no estar dentro de una oficina (Lan, local área network ). Datos de clientes, costos, entre otros, se vienen filtrando. En relación a ataques no hay evidencia porque las compañías no los reportan”, revela.

ACCCIONES E INVERSIONES

Rivera precisa que resulta interesante ver que firmas medianas están demandando soluciones integradas, ya que han sentido la pérdida de control y visibilidad del negocio al trabajar con sistemas o tecnologías no integradas; mientras que las organizaciones grandes están empezando, incluso, a contratar Cisos (Chief information security officer).

Recuerda que antes las empresas lo único que hacían era comprar equipos -a veces software- de protección de red contra amenazas externas (firewalls) y pruebas –que se hacen una o dos veces al año- para validar o descartar vulnerabilidades en la red o sistemas de atacantes externos (penetration testing).

“La reacción inicial al COVID fue muy similar en países como Chile y Perú donde una menor madurez de las empresas en relación al trabajo remoto y sistemas de información robustos (para el core y back office) generaron episodios de crisis y confusión en las operaciones, que aún siguen sin resolverse en muchos casos”, afirma.

Ante ello, estima que las inversiones en ciberseguridad –mercado que mueve en Perú US$100 millones, aproximadamente- crecerán entre un 30% y 50% este año.

El directivo considera que con los cambios regulatorios en temas de seguridad de la información y la evolución del internet de las cosas se abrirán oportunidades importantes. “El mercado peruano recién está acercándose a la madurez de países como México o Brasil en relación a tecnologías de información”, acota.

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