San Valentín: Los matrimonios empresariales más exitosos - 4
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Redacción EC

Abril de 1997. Luego de largas conversaciones, la familia Rodríguez Banda, dueña del , aceptó la oferta de para la compra de .

Durante siete años el holding peruano había tenido a la empresa de , panetones y golosinas. La había adquirido cuando se hizo de las acciones de la familia D'Onofrio.

Hasta ese momento, la firma decía contar con un porcentaje importante dentro del mercado de golosinas y panetones -este último con más del 25%-, sin embargo, los helados eran el plato fuerte de la compañía.

Al ser prácticamente el único participante, D'Onofrio se había convertido en una marca muy fuerte en el país (tenía el 70% del mercado limeño de helados). Esto y el bajo consumo per cápita (de 0,87 litros al año) llamaron la atención de dos gigantes internacionales:  y Nestlé.

Para competir, sabían que o participaban con sus propias marcas o compraban D'Onofrio. Ambas optaron por esto último ya que podían aprovechar el posicionamiento de la marca y el know how que la firma tenía en el mercado local.

Los rumores de la época decían que las transnacionales Nabisco y Philip Morris también estuvieron tras la compañía peruana.

En el 96, y quizá al no lograr concretar una compra, Unilever decidió dar el salto y lanzar su marca Bresler. Nestlé, por su parte, optó por seguir en el ruedo.

Para la transnacional suiza, era importante tener una planta local, ya que competir con importaciones era difícil. Este había sido el camino que estaba siguiendo Bresler y que luego, con el cambio en las medidas arancelarias y paraarancelarias, lo llevaría a la salida del mercado.

A fines de ese año, la compañía suiza dio un ultimátum a Gloria: o se concretaba la compra de la fábrica de helados antes de la siguiente temporada veraniega o construían su propia planta. Ya habían pasado dos años de conversaciones y Nestlé no quería esperar más. Y no lo hizo.

UNA COMPRA REDONDA

En el verano del 97, la familia Rodríguez Banda recibió US$80 millones por D'Onofrio. Por su parte, Nestlé se hizo de una compañía que facturaba solo en su división de helados US$35 millones, una amplia red de distribución en todo el país y el posicionamiento de una marca emblemática. 

Pero con esta compra la firma suiza no solo se convirtió en un jugador importante en el rubro de helados. También logró ingresar al mercado de panetones (donde D'Onofrio era el líder) y reforzó su posicionamiento en golosinas donde, hasta hoy, es la compañía más importante en la categoría de chocolates.

La compra de D'Onofrio redujo el número de marcas en el mercado de golosinas donde participaban Molitalia, Nabisco (ahora Mondelez), entre otras.