(Foto: Viva Air Perú)
(Foto: Viva Air Perú)
Lucero Chávez Quispe

Trujillo ya no es uno de los destinos que ofrece para vuelos nacionales. Así, la aerolínea reduce el número de ciudades a las que vuela en el país de ocho a siete, tras seis meses de iniciar operaciones en el Perú.

Tan solo en mayo de este año, la aerolínea low-cost anunciaba que recibía su tercer avión, con el cual aumentaría el número de frecuencias en las rutas que manejaba para cubrir la demanda de los usuarios. En ese entonces, el director general de Viva Air Perú, José Castellanos, señaló que la ocupabilidad en sus aviones era de 83%.

Frente a este escenario, ¿cuál es la estrategia de la para reducir sus destinos?

Para René Armas Maes, consultor internacional y managing director en Jet Link International LLC, Viva Air Perú habría tomado esta decisión, por varias razones. 

El experto recuerda que las aerolíneas low-cost deben maximizar sus ingresos por avión y sistema de rutas, así como la productividad de sus aviones y capital humano. Y para ello se enfocan en una estrategia agresiva de venta de boletos directa al consumidor a través de los canales de distribución de menor costo, en alta frecuencia de itinerarios y bajas tarifas.

Así, “Viva Air está buscando enfocarse en destinos más específicos que tengan mayor competitividad y rentabilidad; y sean destinos donde ellos vean que pueden estimular más rápidamente el mercado con las tarifas que tienen”, señala el especialista. 

Para él, todo apunta a que la empresa tiene en la mira el aeropuerto de Chiclayo. Según Armas Maes, este tiene un plan de inversión en su remodelación que bordea los US$400 millones en los próximos dos años y sería su apuesta para en consolidar una ruta con la intención de incrementar la demanda y estimular nuevos segmentos de mercado incluyendo el ataque directo a los operadores terrestres.

"Al poder Viva Air Perú ofrecer más frecuencias a Chiclayo, la aerolínea podría conseguir que no solamente los pasajeros turismo y el que visita a amigos y familiares vuelen con ellos; sino que también otro tipo importante de pasajero que las aerolíneas buscan atraer por su alta rentabilidad: los de negocios que poseen una demanda inelástica y muestran mucha menos estacionalidad que los otros dos segmentos anteriormente mencionados", detalla el consultor internacional e instructor IATA.

Por otro lado, la decisión de Viva Air también podría responder a la desaceleración de la economía peruana en los últimos meses, lo cual se ha reflejado en la la desaceleración del tráfico en los aeropuertos del Perú.

Y en ese contexto, Trujillo -con su cercanía a Lima- parece verse afectada siendo difícil para líneas aéreas competir contra los precios ofrecidos por los operadores de servicios terrestre. En cambio, Chiclayo muestra el mayor crecimiento dentro de los cinco principales mercados del país según cifras obtenidas de La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC). 

Si bien el volumen de pasajeros es muy superior en Lima (3,7 millones aproximadamente), o Cusco (1,1 millones), los 200.000 pasajeros de Chiclayo habrían mostrado suficiente potencial para ser el foco de atención de la aerolínea.

Así, la aerolínea low-cost estaría optando por enfocarse en aeropuertos secundarios donde puedan crecer rápidamente sus operaciones. Y Chiclayo tiene capacidad de ofrecer vuelos internacionales y potencial para convertirse en el hub del Norte.

"Estos pudiesen haber sido factores que se consideraron para que Viva Air Perú utilice más eficientemente sus aviones -que son viejos y consumen mucho combustible- en aquellas rutas de mayor impacto financiero y generación de ingresos”, concluye Armas Maes.

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