Congreso aprobó adelantar el aumento para policías y militares
Congreso aprobó adelantar el aumento para policías y militares
Redacción EC

Por: Juan José Marthans, docente del PAD, Escuela de Dirección de la Universidad de Piura

Ya son algo más de 25 años que emprendimos el camino de una economía guiada por la libertad de precios, apertura de mercados y adecuado entendimiento del rol del Estado en la actividad económica. El ajuste y la transición, que costaron mucho sacrificio al poblador peruano, hoy rinde frutos.

En ese lapso, no hay duda de que el Perú –en materia económica y a pesar de la mediocridad de muchas de sus administraciones– ha destacado al interior de la región latinoamericana. Los únicos que no se dan cuenta de que somos vistos como un milagro económico a nivel global somos los mismos peruanos.

Sin embargo, la tarea en materia de reformas aún no ha concluido. Hasta hoy no encontramos solución a los eternos problemas de déficit de infraestructura; mediocridad del Estado en materia de organización, dimensionamiento y capacidad de gestión; y a la tremenda ausencia de institucionalidad en todos los rincones de nuestro país.

Si deseamos superar las limitaciones estructurales señaladas, necesitamos crear un entorno mínimo de orden, unidad y disciplina. Sin ello no habrá éxito más allá del corto y mediano plazo.

Necesitamos Orden. Aún requerimos de una gran hoja de ruta consensuada entre todas las fuerzas vivas de nuestra sociedad. No basta con planes de gobierno; los mismos no son tomados como propios por la oposición política, por diferentes gremios con intereses contrapuestos, por los trabajadores. No basta con acuerdos nacionales sin representatividad, viabilidad y cumplimiento. A esta gran orquesta que se llama Perú le falta tocar una única partitura; hoy interpreta diferentes melodías en paralelo y la música se transforma en ruido.

Necesitamos Unidad. No se puede construir unidad a partir de la carencia de una sola visión como país, de una historia escasamente conocida y valorada por nosotros mismos, del aislamiento o incomprensión en torno a las necesidades de muchos peruanos excluidos de nuestra sociedad por siglos. Hoy en día somos testigos, por ejemplo, de cómo rechazamos propuestas de unidad para hacer frente a la corrupción. Anteponemos intereses partidarios a los intereses nacionales.

Necesitamos Legalidad. Leyes que no se cumplen, no son leyes, son una burla a nosotros mismos. Imposible generar un mínimo de eficiencia económica de manera sostenida sin el mínimo de respeto a los derechos de las personas, empresas y entidades. Hoy paralizar una carretera, golpear a un policía, encontrar vínculos entre el narcotráfico y los poderes del Estado es cosa de todos los días.

Quizás nuestras Constituciones sean los documentos más violentados de nuestra historia. Debemos plantearnos una reingeniería integral de nuestro marco legal-institucional. Este no es un tema de gustos o intereses, es un tema de prioridad nacional

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