"No se trata de llegar con un programa, sino con un paquete de servicios para lograr procesos de inclusión sostenidos y sostenibles."
"No se trata de llegar con un programa, sino con un paquete de servicios para lograr procesos de inclusión sostenidos y sostenibles."
Carolina Trivelli

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El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) fue creado el 20 de octubre del 2011. El Congreso, a propuesta del Ejecutivo, aprobó crear este nuevo sector que se convirtió en una de las banderas emblemáticas del gobierno del presidente Ollanta Humala. A diez años de su creación, corresponde reflexionar sobre lo que el Midis aporta a las políticas públicas. Aquí ensayo diez razones por las que, a pesar de los enormes retos pendientes, el Midis fue y sigue siendo una buena idea:

1. Cambió la narrativa en torno a la atención de la pobreza. Esto implicó el tránsito a una mirada más amplia centrada en la exclusión social para generar acciones orientadas al desarrollo y no solo al alivio (también necesario). El tema no es solo la pobreza, sino también las desigualdades.

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2. Concibió los programas sociales como derecho, no como una dádiva. El Midis trajo al debate el que todo peruano y peruana tuviera derecho a un paquete (muy) básico de servicios al que grupos de ciudadanos no accedían por circunstancias ajenas a ellos (no por su voluntad).

3. Enfatizó la calidad de los programas sociales. No más “servicios pobres para pobres”, sino servicios para ciudadanos. Programas enfocados en llegar con servicios pertinentes y de calidad a todos los que los necesitan con énfasis en una lógica de evaluación y mejora continua.

4. Pasó de programas aislados a acciones articuladas. No se trata de llegar con un programa, sino con un paquete de servicios para lograr procesos de inclusión sostenidos y sostenibles. El Midis ha hecho intentos, no todos exitosos, pero algunos, como el Sello Municipal y las plataformas itinerantes de acción social (PIAS), sí lo son.

5. Coordinó con otros sectores. El Midis no juega solo. La articulación en torno a resultados está en la base de Incluir para Crecer, la estrategia del sector. No se logra inclusión social solamente con buenos programas sociales.

6.Implementó acciones de inclusión económica como parte de la inclusión social. Haku Wiñay, el programa productivo, reconocido mundialmente, muestra el impacto de articular la inclusión económica con la social. Hay mucho por hacer aún para potenciar su impacto. También, el Midis apostó por la inclusión financiera de los usuarios de sus programas y, gracias a ello, pudieron recibir la ayuda del Estado durante la pandemia de forma rápida y segura.

7. Mostró que el sector social puede ser profesional y de excelencia. Transparencia en las reglas para acceder a los programas sociales, evaluaciones independientes, decisiones basadas en evidencia, orientación a resultados, adopción de mejores prácticas globales y certificaciones ISO como parte de la práctica cotidiana del sector.

8. Rindió cuentas y sigue haciéndolo. Todo sector debe mostrar sus resultados. A 100 días de su creación, el Midis presentó indicadores que medirían sus avances, tanto a escala nacional como de la población que enfrenta mayores exclusiones (al inicio fue la Población en Proceso de Inclusión, PePI, y posteriormente fueron otros grupos). Los gráficos muestran la mejora en los indicadores (¡que sin duda pudieron mejorar más!) y, sobre todo, que sí se pudo acortar la brecha entre el grupo más excluido [PePI en los gráficos] y el promedio nacional.

9. Colocó al territorio en el centro. Las soluciones tienen que territorializarse, reconocer el contexto para ser efectivas. Esto exige flexibilidad y activa articulación con los niveles subnacionales de gobierno.

10. Convocó y sumó al sector privado. Articular con los privados (empresas y organizaciones) para aprender de lo que hacen bien (cadena logística o uso de data e información), movilizar inversión social y llevar servicios privados a los grupos vulnerables. Sumar esfuerzos.

Seguramente, estas no son las únicas razones para celebrar la creación del Midis, pero nos ayudan a recordar el cambio que trajo al debate sobre las políticas sociales y deberían ayudarnos a retomar la agenda de asuntos pendientes para consolidar políticas de inclusión social efectivas.

Frente a la alta rotación de autoridades en el sector (¡10 ministros en el último quinquenio!), la limitada innovación en lo social de los últimos años y el incremento de la pobreza y la desigualdad durante la pandemia, urge retomar una agresiva agenda de cierre de brechas entre los que más y menos tienen, lo urbano y rural, hombres y mujeres, poblaciones con y sin ascendencia indígena, etc.

El Midis sigue siendo una buena idea y sigue teniendo la vital tarea de contribuir a que transitemos hacia un país mejor, más justo, con oportunidades, hacia un país que crezca para todos.

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