Anta Gas señala que el consumo de gas doméstico ha disminuido de manera significativa, especialmente, en ciudades como Huancavelica, la selva central, Junín, Trujillo, Ayacucho e, incluso, en algunas zonas de la periferia de Lima, donde ha caído entre 10% y 15%. 

INTERVENCION POLICIAL CON APOYO DEL PERSONAL DE OSINERGMIN EN LA PLANTA ENVASADORA DE GLP DENOMINADA COLPA GAS ES CLAUSURADA.

 FOTOS: VIOLETA AYASTA / GEC
Anta Gas señala que el consumo de gas doméstico ha disminuido de manera significativa, especialmente, en ciudades como Huancavelica, la selva central, Junín, Trujillo, Ayacucho e, incluso, en algunas zonas de la periferia de Lima, donde ha caído entre 10% y 15%. INTERVENCION POLICIAL CON APOYO DEL PERSONAL DE OSINERGMIN EN LA PLANTA ENVASADORA DE GLP DENOMINADA COLPA GAS ES CLAUSURADA. FOTOS: VIOLETA AYASTA / GEC
Leslie Salas Oblitas

Con el pasar de los días la preocupación aumenta entre las empresas envasadoras de . ¿La razón?, la constante alza del precio de este insumo por parte de Pluspetrol, que desde hace cinco semanas tiene una curva ascendente, revela Rafael Palacios, gerente general de Anta Gas.

“Durante el 2020 el gas ya había experimentado incrementos ligeros, pero desde el 8 de diciembre hasta el 5 de enero de este 2021 el salto ha sido mayor, alrededor de S/ 5 por balón de 10 kilos al tipo de cambio en planta. Mientras que solo en la última semana el precio aumentó en S/ 1,50 por balón”, detalla.

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Comenta que el precio del balón de gas en planta fluctuaba los S/ 29 en planta y esta semana pasó a ser S/ 30,5 al por mayor para las distribuidoras; mientras que al consumidor final llega entre S/ 39 y S/ 45 dependiendo la marca, ya que el distribuidor le suma el coto del traslado de la materia prima, flete, seguros de los trabajadores, margen de ganancia, etc.

Esta situación, advierte el ejecutivo, sumado a la ya alicaída situación económica que vienen enfrentado las envasadora desde el año pasado por la crisis sanitaria, les está poniendo la soga al cuello a muchas empresas al punto que podría dejar fuera de carrera a casi el 15% de estas, es decir, hasta 20 de un total de 147 que operan en todo el país.

“Las envasadoras están asumiendo casi la mitad del incremento del precio del gas y costos de operación a costa de sus propios márgenes y a fin de aminorar el impacto en el consumidor final, de lo contrario este tendría que pagar entre S/ 45 y S/ 55 el balón. No obstante, esta estrategia no es sostenible en el tiempo”, revela.

Señala que esperan que Pluspetrol se pronuncie al respecto y que se dé una adecuada regularización por parte de Osinergmin y del Ministerio de Energía y Minas para asegurar que se estabilicen los precios en el país.

Afirma que el Gobierno creó el Fondo de Estabilización de Precios de Combustible (FEPC) en el 2004 para evitar que la elevada volatilidad de los precios internacionales en el petróleo y que impacte en el consumidor final, pero esto no sucede con el precio del balón de gas doméstico.

CÁIDA DEL CONSUMO

Palacios revela que Anta Gas -una de las principales plantas envasadoras de GLP del Perú- a raíz de la pandemia, del incremento del precio del gas y del dólar redujo el volumen de envasado de GLP de manera significativa y, por ende, los niveles de venta ante el menor consumo.

“El 2020 cerramos en rojo, con una caída de 40% en la facturación respecto a lo alcanzado en 2019 y para este año, así como ha empezado, las cosas tampoco pintan bien. Nos están ahorcando poco a poco”, enfatiza.

Explica que el consumo de gas doméstico ha disminuido de manera significativa, especialmente, en ciudades como Huancavelica, la selva central, Junín, Trujillo, Ayacucho e, incluso, en algunas zonas de la periferia de Lima, donde ha caído entre 10% y 15%.

Recuerda que solo en Ayacucho, en el 2019, vendían 7.000 balones de gas por semana a tres distribuidores y hoy solo despachan 500 balones cada dos o tres meses. Mientras que a nivel general, han pasado de un tope de 90.000 balones al mes (prepandemia, 2019) a comercializar 40.000 a 45.000 al mes.

“Como siempre, la gente de los niveles socioeconómicos bajos es la más afacetada, y lo que estamos percibiendo en estos hogares es el reemplazo o la migración del gas a la leña, ichu y al guano”, dice.