La pandemia terminó afectando negativamente el consumo per cápita de cemento en nuestro país. La paralización de las obras, por la cuarentena, supuso un menor consumo de este producto.
La pandemia terminó afectando negativamente el consumo per cápita de cemento en nuestro país. La paralización de las obras, por la cuarentena, supuso un menor consumo de este producto.
Élida Vega Córdova

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Los cerca de 120 días que el estuvo paralizado por la primera cuarentena decretada para evitar el contagio durante la primera ola de la pandemia, terminó por pasarle la factura al consumo per cápita de cemento en nuestro país.

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Y después de ubicarse en 301 kilos per cápita en el 2020, registró una caída de 14,9% –según cálculos de la – en comparación con los 354 kilos que se consumían hasta el año anterior.

“Eso fue motivado fundamentalmente por la paralización casi total del sector construcción por casi 120 días, siendo críticos los meses de marzo y abril que presentaron tasas negativas en el consumo de cemento de 51% y 98,6%, res­pectivamente”, refiere el último Informe Económico de la Construcción del gremio empresarial.

Pero, a pesar de que el consumo se fue recuperando paulatinamen­te conforme se implementaban las diferentes fases de reactivación económica, las cifras finales del 2020 terminaron por representar un retroceso hasta niveles que no se registraban hace casi diez años, bastante cercano a los 295 kilos per cápita que se consumían en el 2011, por ejemplo.

EFECTO PANDEMIA

Si bien, la caída que se registró en el 2020 refleja el impacto negativo de la pandemia en el consumo de cemento, si se analiza la información de los últimos 20 años, se observa que entre el 2001 y el 2014, el consumo per cápita creció sostenida e ininterrumpidamente a una tasa promedio anual de 8,4%.

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Considerando, como señalan en Capeco, que el consumo nacional del cemento es uno de los indicadores clave para explicar el nivel de desarrollo económico y so­cial de un país, dicha tendencia positiva se revirtió en los siguientes tres años, al registrar tasas ne­gativas de crecimiento: –3,3% en el 2015, –3,5% en el 2016 y –4,2% en el 2017.

Desde el 2001 hasta el 2014, como se aprecia en el gráfico, el consumo de cemento fue constante, pero las caídas que se registraron entre el 2016 y 2017 no fueron tan marcadas como el -14,9% del año pasado.
Desde el 2001 hasta el 2014, como se aprecia en el gráfico, el consumo de cemento fue constante, pero las caídas que se registraron entre el 2016 y 2017 no fueron tan marcadas como el -14,9% del año pasado.

Y un año después, en el 2018, este indicador se recuperó de manera importante al alcanzar un crecimiento de 6,5%, mientras que en el 2019 se produjo un incremento de 0,2%, con lo que se ubicó en 354 kilos per cápita.

CONSUMO EN AMÉRICA LATINA

Precisamente, los 354 kilos per cápita que se registraron en el 2019, sirvieron para que la Federación Interamericana del Cemento (Ficem) ubique al Perú entre los tres países con mayor consumo per cápita de cemento en Latinoamérica, solo por debajo de Guadalupe y Martinica (476 kilos) y de Guatemala (428 kilos).

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Tal como señalan en la Ficem, el país escaló dos puestos en su ranking, si se compara con la medición efectuada en el 2017, cuando el Perú se ubicaba en el puesto cinco.

Tomando en cuenta la última medición realizada por la Ficem, hasta el 2019, el Perú superaba largamente el consumo per cápita que registraban los demás países que forman parte de la Alianza del Pacífico.

Así, el consumo más cercano al del mercado peruano, lo tiene México con 315 kilos per cápita y ocupa el noveno lugar (baja tres puestos respecto al 2017). Después le siguen Colombia con 249 kilos per cápita (puesto 12 y subió un lugar) y Chile con 241 kilos per cápita (puesto 14).

Aun cuando la caída del 2020 en el consumo de cemento, ubica el consumo per cápita en 301 kilos, la situación del Perú -de mantenerse el ranking del FICEM como en el 2019- variaría solo con relación a México porque Chile y Colombia registran consumos mucho menores.
Aun cuando la caída del 2020 en el consumo de cemento, ubica el consumo per cápita en 301 kilos, la situación del Perú -de mantenerse el ranking del FICEM como en el 2019- variaría solo con relación a México porque Chile y Colombia registran consumos mucho menores.

En el caso de nuestro vecino del sur, la Ficem no solo alerta sobre el descenso de seis lugares en su ranking, también destaca que ha sido el país que más ha visto reducido su consumo, después que en el 2017 (año en el que realizó su penúltima medición) registrara un consumo de 291 kilos per cápita.

Según se aprecia en la última medición de la Ficem, el consumo que registraba el Perú –al igual que México– en el 2019 se encuentra muy por encima del consumo promedio de la región, que durante ese año se ubicaba en 258 kg/habitante. Mientras que en Colombia y Chile sucedía lo contrario.