La menor confianza se reflejaría en un incremento de las tasas de interés hipotecarias de los bancos, a través de varios factores..(Foto: GEC)
La menor confianza se reflejaría en un incremento de las tasas de interés hipotecarias de los bancos, a través de varios factores..(Foto: GEC)
/ DIANA CHÁVEZ

En la última semana, el aumento de la cotización del dólar y el incremento de los rendimientos de los bonos soberanos del Perú indican una mayor percepción de riesgo en las finanzas del país a largo plazo. Uno de los mercados impactados por este deterioro en la credibilidad es el inmobiliario, cuyos podrían incrementarse.

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Diversos agentes

La construcción inmobiliaria se financia de varias fuentes: los montos iniciales de las familias compradoras, los préstamos hipotecarios de bancos, las inversiones de bienes raíces que buscan rentabilidad con la venta del producto final, así como de fondos de los mercados de capitales de largo plazo, entre otros. De esta manera, el mercado se compone de una compleja red de agentes, cuyo financiamiento es clave para un proyecto.

Para lograr que esta red se sostenga, se necesita la confianza de que, en el futuro, se dará una generación de ingresos suficiente para que estos proyectos sean demandados y rentables. Por el contrario, en contextos de alta incertidumbre respecto del futuro de la actividad económica, la demanda por bienes inmobiliarios se contrae, las fuentes de endeudamiento son menores -en especial los mercados de capitales- y, como consecuencia, el costo de financiamiento es mayor.

Esta menor confianza se reflejaría en un incremento de las tasas de interés hipotecarias de los bancos, a través de varios factores. El incremento del riesgo país encarece el crédito en todo el sistema financiero; una caída de los ingresos de los prestatarios podría llevar a un riesgo de incumplimiento de pagos; y la contracción del mercado incrementa los costos administrativos por préstamo.

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Así, en contextos de incertidumbre, las condiciones de la economía no permiten las condiciones requeridas para el desarrollo de un mercado de créditos hipotecarios. El no poder anticipar razonablemente el comportamiento de variables como la inflación o el del tipo de cambio en el mediano plazo dificulta la adopción de compromisos de financiamiento de, por ejemplo, 20 años. En ese contexto, los créditos hipotecarios son más caros y de duración más corta.

Vecinos del Sur

Al respecto, destaca el caso de Argentina, país donde las condiciones macroeconómicas limitan el desarrollo de los mercados financieros. Según las estimaciones del FMI, entre los años 2017 y 2020, el país presentó una inflación promedio anual de 39%. Es decir, el precio de los productos de la canasta básica de consumo se multiplicó por 3,7 entre dichos años.

Además, Argentina presenta un deterioro de sus cuentas fiscales reflejado en el notable incremento de la deuda pública, que pasó de 27% del PBI en 1993 a 103% en 2020. Entre otros factores, ello es consecuencia del incremento del gasto del gobierno por proporción del PBI, que casi se duplicó al pasar de 22% a 42% en dichos años.

En este contexto, el sistema financiero en Argentina está poco desarrollado. El saldo de crédito al sector privado como porcentaje del PBI en el país se ha mantenido en alrededor de 13% en los últimos quince años (2006-2020), muy por debajo del porcentaje exhibido por otras economías de Latinoamérica como Chile (76%) o Colombia (40%) en el mismo periodo.

Comportamiento de los créditos hipotecarios en el Perú. (Fuente: SBS / Infografía: Jean Izquierdo)
Comportamiento de los créditos hipotecarios en el Perú. (Fuente: SBS / Infografía: Jean Izquierdo)

Frente a la alta inflación y débiles fundamentos macroeconómicos del país, se han desarrollado algunas estrategias para mitigar las dificultades para la colocación de créditos de largo plazo, pero ninguna logró que las hipotecas crezcan significativamente. La participación de los créditos para viviendas sobre la cartera total de créditos a privados se ha reducido de alrededor de 20% entre los años 2000 y 2003, a un promedio de 6% durante el último quinquenio (2016-2020).

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Ello reflejaría una mayor concentración de la colocación de créditos de menor duración como los destinados a consumo.

Por su lado Bolivia, país que cuenta con una inflación más controlada y donde los créditos de han expandido, las restricciones impuestas para la colocación de créditos podrían implicar un serio riesgo para la estabilidad del sistema financiero, sobre todo en un contexto de menor crecimiento económico como el de Bolivia en los últimos años.

La legislación vigente obliga a los bancos a destinar al menos el 60% de su cartera al sector productivo y a viviendas consideradas de interés social. Además, fija tasas de interés máximas para dichos créditos. Por ejemplo, para el caso de las viviendas de interés social –con un valor comercial de hasta US$ 126.500 y para personas que no cuenten con otras propiedades– la tasa de interés tope es de 6,5%.

Esto, unido a otros factores como la reprogramación generalizada de créditos dispuesta en múltiples ocasiones en el contexto de la pandemia, podría significar un riesgo para la estabilidad del mercado financiero. El porcentaje de créditos reprogramados vigentes de los bancos comerciales se incrementó sustancialmente de 3,6% en diciembre de 2019 a 15,9% en junio de 2021; lo que podría desencadenar un incremento de la morosidad en los próximos meses.

Experiencia peruana

En el Perú, el mercado crediticio, en general, y el de préstamos hipotecarios, en específico, se han expandido de manera significativa en los últimos 20 años, en un entorno de crecimiento sostenido de la economía y sólidos fundamentos macroeconómicos. Según cifras de la Superintendencia de Banca y Seguros, el saldo total de créditos pasó de representar el 23% al 49% del PBI entre el 2001 y 2020.

Por su parte, el saldo de créditos hipotecarios se incrementó en más de 16 veces al pasar de S/ 3,300 millones en 2001 a casi S/ 56,000 millones en mayo de este año. Con ello, la participación de los créditos hipotecarios en la cartera total de créditos casi se ha duplicado al aumentar de 8% a 15% en el mismo periodo.

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Además, la estabilidad económica de las últimas décadas, entre otros factores, han permitido que las tasas de interés hipotecarias de los bancos disminuyan de alrededor de 17% anual a inicios del 2002 a 6,9% anual en junio de este año. No obstante, en los últimos años, la expansión del mercado de créditos hipotecarios se ha venido ralentizando en conjunto con la desaceleración de la economía peruana.

En tanto, la incertidumbre política y económica que actualmente experimenta el país limitarían el desarrollo del mercado de créditos hipotecarios. La desconfianza generada en torno al curso de la economía dificulta el desarrollo del mercado de capitales, lo cual reduce el acceso de las instituciones financieras a fondos de largo plazo, necesarios para financiar los créditos hipotecarios, y con ello la posibilidad de las familias peruanas para financiar sus viviendas.

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