Durante el 2020, el Ejecutivo y el Banco Central de Reserva (BCR) implementaron una serie de medidas para minimizar los efectos negativos de la pandemia y reactivar la economía. Gracias a estas acciones, para fines de ese año, la economía peruana se había recuperado más rápido de lo inicialmente esperado. (Foto: GEC/ Archivo)
Durante el 2020, el Ejecutivo y el Banco Central de Reserva (BCR) implementaron una serie de medidas para minimizar los efectos negativos de la pandemia y reactivar la economía. Gracias a estas acciones, para fines de ese año, la economía peruana se había recuperado más rápido de lo inicialmente esperado. (Foto: GEC/ Archivo)
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En respuesta a la crisis generada por la primera ola de la pandemia, el Perú implementó un conjunto de políticas fiscales y monetarias para reactivar la economía. A la fecha, en parte por estas medidas, la se ha recuperado más rápido que la de otros países de la región. Si bien ello ha debilitado ciertos indicadores macroeconómicos, el país todavía estaría en una buena posición para afrontar una segunda ola de la . El desafío para las autoridades será utilizar adecuadamente los recursos aún disponibles gracias a las décadas de disciplina macroeconómica.

Secuelas de la crisis

Durante el 2020, el Ejecutivo y el Banco Central de Reserva (BCR) implementaron una serie de medidas para minimizar los efectos negativos de la pandemia y reactivar la economía. Gracias a estas acciones, para fines de ese año, la economía peruana se había recuperado más rápido de lo inicialmente esperado.

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Sin embargo, estas medidas también tuvieron un efecto negativo sobre la estabilidad fiscal del país. Según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en el 2020, se destinaron cerca de S/22 mil millones para combatir la pandemia que, junto con una caída de los ingresos fiscales en 17,4%, generaron un déficit fiscal de 8,9% del PBI (en el 2019, el déficit fue de 1,6%). Asimismo, la deuda pública se habría incrementado a 35,1% del PBI para fines de ese año, porcentaje que no se alcanzaba desde el 2005. Si bien el MEF ha proyectado recuperar el equilibrio de sus cuentas para el 2026, estará condicionado a qué tan rápido se recuperen la economía y los ingresos del fisco.

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Además, las medidas han forzado a su máxima potencia un importante instrumento de política monetaria. Ante la pandemia, el BCR redujo su tasa de interés de referencia –la cual sirve como guía para el resto de tasas de interés que cobran los bancos en el país– a un mínimo histórico de 0,25%. Actualmente, esta es la tasa más baja entre los países de la región. La medida aplicada impediría que este instrumento sea utilizado ante un nuevo período de desaceleración, pues, al estar en un nivel muy cercano a cero, ya no podría reducirse más.

Indicadores financieros del Perú versus a otros países de la región
Indicadores financieros del Perú versus a otros países de la región

¿Listos ante una nueva ola?

No obstante, el Perú todavía estaría en una posición adecuada para afrontar lo que queda de la emergencia. De acuerdo con Miguel Palomino, director del BCR, el país contaría aún con una buena capacidad financiera para endeudarse en caso de que sea necesario. A pesar de que en diciembre pasado la agencia Fitch cambió la perspectiva de deuda extranjera soberana de estable a negativa, el Perú aún tiene mejores calificaciones crediticias que otros países de la región, con excepción de Chile. La última emisión de bonos soberanos, en la cual se colocaron US$4.000 millones frente a una demanda de más de US$15 mil millones –incluidos mil millones de dólares colocados por un período de cien años– es evidencia de la confianza que aún tienen los mercados en la solvencia del Estado Peruano.

Elmer Cuba, socio de Macroconsult, destaca que el golpe de la segunda ola sobre la economía no sería tan fuerte como el de la primera debido a que, según lo previsto, se permitiría un mayor número de actividades económicas. Así, la nueva cuarentena demandaría menos esfuerzos del Estado que al inicio de la pandemia. Por ejemplo, se espera que el dinero destinado a la entrega de bonos en el 2021 sea de alrededor de S/2.520 millones, mientras que las subvenciones a trabajadores y personas vulnerables durante el 2020 demandaron un presupuesto equivalente a cinco veces este monto.

“Si el Perú vuelve a emitir deuda, ese dinero debe utilizarse de forma inteligente y prudente en programas que mitiguen el impacto que esta segunda ola tendría sobre trabajadores y empresas”, agrega Palomino. Asimismo, ambos economistas destacan la importancia de que el próximo gobierno establezca una estrategia creíble de consolidación fiscal durante su mandato.