"Sí creo que vamos a ver muy pronto un cambio en la retórica de la Fed", prevé Marrero.
"Sí creo que vamos a ver muy pronto un cambio en la retórica de la Fed", prevé Marrero.
Diego Marrero

Gerente de inversiones de AFP Habitat

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Luego de que la economía de superó casi por completo los estragos negativos ocasionados por la crisis del COVID-19, sus indicadores económicos se ven bastante robustos. El crecimiento esperado del PBI está por encima del 6%, el desempleo se encuentra en niveles muy controlados, la actividad industrial está nuevamente en máximos, y por el lado corporativo, las utilidades de las empresas reflejan también condiciones muy favorables y los índices bursátiles reflejan también mucho optimismo, pues se encuentran en máximos históricos.

Por otro lado, el riesgo viene por el incremento acelerado de la inflación, que ya se encuentra sobre el 5%: un nivel preocupante, muy por encima del rango considerado aceptable por la . Ello ha generado mucha preocupación entre los inversionistas, pues muchos piensan que, ante la tendencia, es momento que la Fed comience a actuar para controlarla, y ello significa el retiro de los estímulos monetarios, que fueron tan necesarios para sostener la economía.

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Este posible retiro de estímulos significaría un incremento en las tasas de interés, y con ello una fuerte presión para los mercados financieros, los cuales están sostenidos en gran parte por la enorme cantidad de dinero que la Fed ha inyectado en los últimos años.

Sin embargo, es probable que ello no ocurra tan rápido. En primer lugar porque aparentemente no existe consenso por parte de los miembros de la Fed, y ello se refleja claramente en las minutas de las últimas reuniones.

En segundo lugar, todavía no existe una claridad sobre el alcance de la tercera ola del COVID-19, y por ende la necesidad de continuar sosteniendo la economía con estímulos en los próximos meses.

En tercer lugar, dado que la Fed cambió en su marco de política monetaria al adoptar oficialmente el “objetivo de inflación promedio” dejando de lado su enfoque anterior de “metas de inflación”, donde siempre apuntaba a una inflación del 2%, le daría mucho más margen de maniobra para tolerar niveles de inflación más altos, sobre todo por que la inflación se ha encontrado por debajo de 2% durante muchos años.

Finalmente, al analizar los componentes de la inflación, hay muchas razones para pensar que el rebote podría ser transitorio. Por ejemplo: 1) El desabastecimiento global de los microchips, ocasionado por la redistribución de su demanda durante la pandemia, ocasionó serías disrupciones en la cadena de suministros de muchos productos generando una escasez temporal y una consecuente subida en los precios. 2) El fuerte incremento en el precio de los vehículos usados es principalmente consecuencia de un efecto base, pues el año pasado el precio cayó fuertemente por la gran oferta puesta en el mercado por las empresas de alquiler de autos, ante una menor demanda esperada. 3) La reapertura económica de muchos estados generó que el precio de muchos rubros tenga un rebote muy fuerte, lo cual es un efecto base no repetible.

Aún así, es probable que, si bien no haya un retiro de estímulos inmediato como consecuencia de la inflación, sí creo que vamos a ver muy pronto un cambio en la retórica de la Fed, indicando en los próximos meses podría empezar a hacerlo de manera gradual, o al menos, terminar con su política actual de compra de bonos en el mercado financiero.

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