(Foto: Archivo)
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Redacción Economía

Este año, y sobre todo en las últimas semanas, el en el país ha escalado y podría generar riesgos en el ámbito económico. Si bien los indicadores de muy corto plazo no exhiben impactos, esta turbulencia sí hace peligrar las estructuras de la economía; algo que haría (aún) menos al país.

Esta es la advertencia que la agencia lanza al Perú en su último reporte, que llega solo una semana después de que alertara que la coyuntura política es uno de los factores que hacen pensar que el Perú le sigue los pasos a

“Creemos que, en el corto plazo, el ambiente político tan frágil va a limitar el potencial de crecimiento de la inversión en infraestructura en el Perú”, afirma.

De acuerdo con el informe, el efecto de la incertidumbre sería doble. En primer lugar, considera que podría reducir el ‘pipeline’ de proyectos, es decir, el número de iniciativas en agenda.

En ese sentido, conviene recordar que, entre enero y octubre, la cartera de proyectos de (APP) para este año se redujo desde US$4.510 millones (en 18 iniciativas) hasta US$3.841 millones (en 14 proyectos).

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En segundo lugar, advierte que el ruido político y la pueden frenar la ejecución de los proyectos. Esto ya se vio durante el 2017, en que los escándalos asociados al y el ‘club de la construcción’ frenaron la actividad. 

Si bien lo político no es la principal causa, este año la ejecución de proyectos ha estado más débil de lo esperado. Por ejemplo, la tenía como meta una ejecución de US$1.227 millones; de los cuales solo se habían ejecutado US$251 millones al 11 de octubre. Asimismo, en la se esperaba invertir US$238 millones, pero la cifra alcanzó los US$117 millones.

BUSCANDO IMPULSO

El problema de la infraestructura en el Perú es ampliamente conocido. El último reporte de competitividad del WEF da cuenta de la debilidad del Perú en esta rama, tanto en términos absolutos (estamos jalados en la mitad de los componentes y aprobados con lo justo en uno de ellos) como en términos relativos (puesto 85 sobre 140 y deteriorándose en el tiempo).

En ese sentido, Moody’s reconoce que el Perú ha hecho esfuerzos importantes en atacar la brecha de infraestructura, que asciende a US$160.000 millones (aproximadamente 76% del PBI). La inversión ha superado a la de sus pares en ; promediando 5,2% del producto entre el 2013 y el 2017.

Sin embargo, este esfuerzo es insuficiente, dado que –según estimados de AFIN– se requiere invertir 8,27% del PBI por año entre el 2016 y el 2025 para cerrar la brecha. Además, Moody’s apunta que la calidad de la infraestructura es el otro gran reto pendiente: Perú y Colombia son los países que más bajo puntúan en esta categoría.

“Para que el Perú alcance la cifra requerida a fin de cerrar su brecha necesita seguir fortaleciendo sus instituciones. Las cuatro reformas políticas del son un progreso. Esperamos que ayuden más adelante, pero en el corto plazo la gobernabilidad seguirá siendo un desafío”, concluye.