(Foto: Forge Perú)
(Foto: Forge Perú)
Redacción EC

El 20% de jóvenes en el Perú pertenecen al grupo denominado '': ni estudian, ni trabajan. Y este resultado es similar al que se maneja en , de acuerdo a la Fundación Forge. Pero la diferencia de nuestro país con los otros de la región es el número de jóvenes que están en la , que es alrededor de 72%.

María José Gómez, directora de Forge Perú, señala que esto se debe a diversos factores, siendo uno de los principales el escaso acceso a una educación de calidad para los jóvenes que pertenecen a sectores C y D. Particularmente, porque para estas familias los recursos no son los suficientes para ingresar a una universidad privada y poder ingresar a una universidad pública es muy difícil para la gran mayoría al no haber tenido una educación valorada. 

Esto afecta a gran parte de los jóvenes que apuntan a trabajar en grandes empresas, las cuales concentran el 90% de los empleos formales y que son muy pocas en nuestro .

Otra de las causas de informalidad son las condiciones del mercado. Según Gómez, la rigidez y falta de beneficios  es algo que desincentiva al sector privado de seguir contratando. 

"Cuando hablamos con la gente de las empresas, nos hablan de incentivos que necesitan por parte del Gobierno para poder tener contratada a un número mayor de gente y en planilla", menciona la ejecutiva. No obstante, dice ser consciente de que el Ministerio de Trabajo viene realizando esfuerzos para revertir esta situación.

EL GRAN PROBLEMA

Para Gómez, el mayor reto que deben asumir los diversos agentes y las fundaciones como Forge, encargadas de lograr la inserción de jóvenes de bajos recursos en firmas que ofrecen un empleo digno, es combatir la informalidad.

Ello, debido a que tiende a pagan más y a ofrecer mayor comodidad a los jóvenes C y D. "(Ellos) sienten que ese es su entorno. Por eso, cuando llegan los jóvenes a Forge, les pregunto: ¿ustedes qué quieren ser? Y en ellos hay una consciencia de que existe la posibilidad de ser", anota Gómez.

"Podemos tener a un joven que recibirá un salario mínimo en una empresa formal, pero que deberá considerar sus descuentos, sus gastos en transporte para movilizarse distancias largas, versus una posibilidad de trabajar en el mercado de abastos más cercano, le pagarán se forma semanal y recibirá S/250. Entonces, va ganar más dinero, se va a sentir en un entorno más seguro y que conoce y se van a quedar ahí. La visión de un joven en la mayoría de casos es a corto plazo y están buscando el dinero accesible, efectivo", detalla Gómez.

En ese sentido, remarcó que un aspecto fundamental cuando se habla de los mal llamados 'Ninis' -por el subregistro de empleo que hay en el paìs- es el síndrome del intruso.

"Si mandamos a tres chicas a trabajar al Sheraton y ellas llegan a un lugar donde todo es dorado, donde todos hablan dos idiomas, donde han estudiado y sienten que no lo merecen, ellas aceptarán un trabajo que les venga más cómodo aunque ganen menos -y probablemente no sea así- porque me voy a sentir cómodo ahí. Hay un tema de autoestima laboral, personal, que se define desde la escuela", indica Gómez.

EN EL CAMINO

En el caso de Forge Perú, la fundación viene trabajando con jóvenes que tienen entre 18 y 24 años para fomentar su inserción laboral a través de diversos skills de habilidades blandas que son enseñados durante los primeros cinco meses y medio del programa.

"Les hacemos ver que el futuro existe, que es algo que va a llegar, que en algún momento van a querer ser formales y que lo hagan ahora", añade la ejecutiva.

Destaca que es una labor importante que debe fomentarse en el país, donde realmente existe demanda laboral y los niveles de desempleo no son tan altos como en otros lugares. "Lo que ocurre en las empresas es que tienen un problema de rotación muy alto. Hay muchas cadenas que tienen una rotación por encima del 100%", anota.

El foco de Forge Perú es lograr fortalecer la autoestima y habilidades de los jóvenes durante el periodo mencionado para que, a lo largo del segundo periodo de tutoría -que dura un poco más de 10 meses- puedan acceder a un puesto de trabajo.

A futuro, Gómez resalta que Forge Perú buscarás formar alianzas para expandir el modelo estratégico y alcanzar a más jóvenes peruanos. "Creemos que a través de otros y quienes puedan apropiarse de nuestra metodología y aplicarla podemos trabajar el próximo año y el siguiente con un millón de jóvenes", prevé.

En el mediano plazo, comenta que buscarán llegar a lugares como Cusco, Arequipa, Trujillo, pero esto dependerá de los aliados que logren formar.

INICIATIVAS

Este sábado, destinará el 100% de sus ganancias por la venta de las Big Mac a la fundación Forge, para que esta pueda continuar con sus esfuerzos de inserción laboral de jóvenes en el país.

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