El número de unidades físicas de bienes importados está cayendo desde abril, y a ritmos cada vez mayores (Foto: EFE)
El número de unidades físicas de bienes importados está cayendo desde abril, y a ritmos cada vez mayores (Foto: EFE)
Luis Fernando Alegría

Desde hace medio año las perspectivas de crecimiento de la para el 2019 se han vuelto cada vez menos auspiciosas. Todas las proyecciones para el año apuntan a una fuerte desaceleración respecto al 2018 y, detrás de ello, el enfriamiento de la demanda interna es determinante.

La demanda interna está compuesta por el consumo y la inversión, tanto del sector privado como del Estado. Como el gasto de las familias, empresas y Estado incluye bienes que se compran del extranjero, analizar la trayectoria de las importaciones sirve como termómetro para tomarle la temperatura a la demanda interna.

Las cifras anualizadas de las compras que el Perú hace del exterior son consistentes con una demanda interna que continúa debilitándose. Entre setiembre del 2018 y agosto de este año, las importaciones anotaron su primer resultado negativo en 27 meses, al retroceder 1,1%. Así, tuvo su peor resultado desde marzo del 2017.

Las cifras también revelan que, desde junio del año pasado, los resultados son cada vez más débiles, es decir, la desaceleración es persistente en los últimos 14 meses.

La situación se explica por una combinación de efecto precios y volumen importado. Las cotizaciones de los productos traídos del exterior crecen a ritmos cada vez más lentos hace 10 meses y, a agosto, su crecimiento es casi nulo. Sin embargo, lo más resaltante es que el número de unidades físicas de bienes importados está cayendo desde abril, y a ritmos cada vez mayores. Este indicador es el indicio más vinculado con la debilidad de la demanda interna.

CONSUMO FRÍO

Las importaciones se subdividen en tres grandes categorías. Las de bienes de consumo, de bienes intermedios (insumos) y los bienes de capital. Cada uno de estos componentes muestra tendencias diferenciadas.

En primer lugar, por el lado de los bienes de consumo, se registra medio año en caída, aunque el ritmo se ha estabilizado en 1,9% a agosto.

Detrás de este resultado, la compra de bienes perecibles (como alimentos) suma 28 meses consecutivos al alza, aunque desde junio del año pasado dejó de crecer a doble dígito, en línea con el enfriamiento del consumo privado.

Las cifras negativas se observan en la importación de bienes de consumo duraderos, como son los smartphones o electrodomésticos. En los 12 meses previos a agosto acumulan un retroceso de 6,5% y han estado en territorio negativo durante todo el año. Esto se explica porque el pesimismo continúa dominando a los consumidores, según el índice de confianza de Apoyo Consultoría e Ipsos.

Es importante recordar que, al primer semestre, el consumo privado crecía a un ritmo de 2,6%, pero todas las proyecciones disponibles apuntan a una recuperación y que termine el año creciendo 3%.

Evolución de las importaciones
Evolución de las importaciones

INVERSIÓN AL ALZA

La importación de bienes de capital es un indicador muy utilizado para anticipar el comportamiento de la inversión privada y esta, hasta agosto, mostraba cifras auspiciosas.

En los últimos cuatro meses, la compra de este tipo de productos ha estado acelerando y ahora crece a 2,5%. Esto responde a la mayor importación de materiales para la construcción, que acumula una racha de siete meses creciendo a doble dígito y, a agosto, bordea el 20% de expansión anualizada. Esto anticipa cifras favorables para el sector construcción, apuntalado, sobre todo, por la inversión privada que podría crecer más de 3% este año.

Finalmente, la compra de insumos, en agosto, anotó su primer resultado negativo en 29 meses, debido a la menor importación de combustibles y bienes intermedios para la agricultura.

Con todo esto, el panorama de las importaciones sugiere un enfriamiento del consumo privado y una inversión privada que podría dar una sorpresa positiva.

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