Además de ser el motor detrás del milagro económico peruano, la inversión privada tiene un efecto importante sobre la generación de empleo de calidad. Nuestros estimados revelan que por cada 1% que crece la inversión privada, el empleo formal se incrementa en 1,45% (Foto: Archivo)
Además de ser el motor detrás del milagro económico peruano, la inversión privada tiene un efecto importante sobre la generación de empleo de calidad. Nuestros estimados revelan que por cada 1% que crece la inversión privada, el empleo formal se incrementa en 1,45% (Foto: Archivo)
Luis Fernando Alegría

Entre el 2002 y 2013, la economía peruana tuvo un episodio de fuerte crecimiento, que incluso llegó a ser calificado como un milagro económico. En ese lapso, la pobreza se redujo a la mitad, el ingreso promedio se duplicó y ahora, según estándares internacionales, el Perú es un país de ingreso medio alto.

Detrás de ese período de crecimiento, el principal motor fue la inversión privada, que se expandió a doble dígito cada año, en promedio. Sin embargo, desde el 2013 el otrora motor de crecimiento se apagó, y recién el año pasado volvió a tomar fuerza y creció 4%.

Las perspectivas no son optimistas con respecto a su dinamismo en los próximos años. Esto, debido a que ni siquiera los estimados oficiales prevén que recupere su dinamismo ni su participación en el PBI.

Así, por ejemplo, luego de haber crecido 12% en promedio por año entre el 2002 y 2013, se ha dado un giro de casi 180 grados. Según nuestras proyecciones, entre el 2014 y 2020 esta variable registraría una caída de 0,21% en promedio anual.

Esta debilidad ha causado que ningún estimado, por más optimista que sea, anticipe que la inversión privada vuelva a superar el 18,5% del PBI.

Su máximo nivel en la historia se alcanzó en el 2013, cuando representó 22,9% del producto. Desde entonces ha perdido casi cinco puntos porcentuales. Según el Banco Central de Reserva (BCR), la inversión privada regresaría a 18,5% del PBI en el 2020; mientras el Ministerio de Economía y Finanzas espera que ello suceda recién en el 2023.

Esto se explica porque ambas entidades esperan que la inversión crezca a ritmos relativamente bajos.

Importancia clave

Además de ser el motor detrás del milagro económico peruano, la inversión privada tiene un efecto importante sobre la generación de empleo de calidad. Nuestros estimados revelan que por cada 1% que crece la inversión privada, el empleo formal se incrementa en 1,45%.

Así, su aporte a la generación y distribución de riqueza es importante, pero, lamentablemente, reactivarla es un proceso que toma tiempo y depende de sí misma.

(Elaboración: El Comercio)
(Elaboración: El Comercio)

De acuerdo con estimados del BCR, el 44% de la variabilidad de la inversión privada se explica por choques idiosincráticos sobre sí misma, es decir, factores intrínsecos a los inversionistas. En tanto, 34% se explica por la variación en los términos de intercambio, y solo 18% de las fluctuaciones de esta inversión responden a cambios en la confianza empresarial.

Panorama

A partir de estos determinantes claves, se pueden ver señales de que, tal cual anticipan las proyecciones macroeconómicas del gobierno y analistas privados, la inversión seguiría creciendo, aunque a tasas relativamente débiles. Proyectamos, en línea con otros agentes locales, que la inversión privada no crezca más de 4% en los próximos dos años.

Si bien no es el mejor escenario, el crecimiento se daría porque hay grandes proyectos en cartera y deberían ponerse en marcha en los próximos años.

Actualmente, la cartera de inversión privada consta de 149 iniciativas importantes que, en conjunto, demandarían US$18.700 millones, según el BCR.

Entre estos resalta la magnitud de los proyectos mineros como Quellaveco (US$5.300 millones), Mina Justa (US$1.600 millones) y la ampliación de Toromocho (US$1.300 millones); que apuntalarían el sector.

(Elaboración: El Comercio)
(Elaboración: El Comercio)

En infraestructura, en tanto, hay casi US$7.000 millones entre la línea 2 del metro de Lima y la ampliación del aeropuerto Jorge Chávez, a lo que se le suma la inversión inmobiliaria.

El otro factor que explica la inversión privada, que depende de factores locales, es la confianza empresarial. Según nuestros estimados, cuando las expectativas de los empresarios se deterioran, el contagio a la inversión sucede entre seis y nueve meses después.

En ese sentido, el BCR estima que, después del contagio, la mayor parte del efecto se siente en el primer año. Por eso, los próximos procesos electorales serán determinantes para saber si el otrora motor de crecimiento vuelve a ser protagonista.