Chocolate
Chocolate
María Rosa Villalobos

El caso Pura Vida ha generado un efecto dominó. Luego de la polémica en torno a la leche y los productos lácteos, ahora los chocolates y los jugos están en el ojo de la tormenta. El lunes, el Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri) anunció que trabaja en la elaboración de un reglamento para que será publicado en setiembre para recibir comentarios. Asimismo, el ministerio indicó que contempla desarrollar un reglamento para néctares y jugos.

Actualmente, en el plano regulatorio para estos dos alimentos, nuestro país solo cuenta con la norma técnica peruana y el Codex Alimentarius de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés). “Existen los reglamentos, las normas y el Codex. Los reglamentos son obligatorios. Las normas técnicas son voluntarias y el Codex solo se aplica cuando no hay un reglamento nacional”, explica Fernando Raventós, abogado especialista en temas alimentarios.

¿REGULACIÓN NECESARIA?
​Para él, más que un problema de etiquetado, es un problema de veracidad publicitaria. El Código de Protección al Consumidor indica que los alimentos deben llevar en su etiquetado de manera destacada la denominación que refleje su verdadera naturaleza, sin generar confusión ni engaño al consumidor.

“El problema de la industria es que está llena de sabores artificiales que no tiene cómo vender si no se refieren a la fruta. ¿Cómo vender una bebida sintética con sabor a naranja, sin mencionar la palabra naranja? Ahora se considera válido que digan ‘sabor a...’”, refiere Raventós.

Por otro lado, coloquialmente, los productos que se pretenden regular son conocidos como tales, más allá de que técnicamente su composición sea distinta, explica Óscar Sumar, director ejecutivo de Regulación Racional y abogado especialista en regulación. “Un consumidor razonable debería entender que cuando compra un Sublime no está comprando chocolate de cacao, y que cuando compra leche enlatada, no es que la hayan sacado directamente de las ubres de una vaca [...]. No creo que decir que Sublime es un chocolate sea una mentira”, detalla.

Para él, la definición técnica tiene ciertos ámbitos de aplicación como las exportaciones, los tributos, los temas aduaneros o las normas de sanidad. Considera, además, que los reglamentos anunciados por el Minagri contribuirán con la sobrerregulación existente en el mercado peruano y generará ventajas a las empresas que ya comercializan chocolates de cacao y jugos puros.

“En la medida en que alguien tenga una ventaja, la regulación no es conveniente”, explica. “Sería ideal que la industria se autorregulara y cumpliera, evitando una persecución casi policial”, agrega Raventós. 

MINAGRI
​A ojos de Fernando Salhuana, asociado del Estudio Lazo, De Romaña &CMB, la publicidad engañosa puede ser evaluada desde la Ley de Represión de la Competencia Desleal. Sin embargo, a todas luces, el ministerio seguirá adelante con el proyecto. El ministro de Agricultura, , defendió la iniciativa y aseguró que busca precisar con claridad lo que debe indicarse en las etiquetas. “Lo que tenemos que evitar es la publicidad engañosa. En los reglamentos se trata de llegar a la información cierta en las etiquetas respecto al contenido de los productos”, apuntó.

Para Salhuana, el tiempo de adecuación que se brinde a las empresas debería ser de seis meses y los porcentajes exigidos en la composición de los productos deberían contar con un sustento técnico acorde con la percepción del consumidor peruano. Raventós, por su lado, considera que se deben contemplar la calidad y la naturaleza de los alimentos.

IMPACTO
​Los especialistas coinciden en que la normativa impactará en las empresas. “Siempre los cambios normativos generan sobrecostos. Probablemente afecten a algunas bebidas basadas en productos ultraprocesados”, considera Raventós.

El impacto en los reguladores también será significativo, apunta Salhuana, pues la normativa generará mayor fiscalización por parte del Indecopi.

Sumar asegura que la iniciativa del aumentará inevitablemente el precio de los productos en cuestión. “Si obligo a que todos los chocolates que se vendan sean de manteca de cacao, le voy a restar utilidad a las personas, pues van a tener que pagar más por bienes que ellos no querían [con características que ahora son obligatorias]”, asegura.

Asimismo, considera que, en un segundo escenario, los consumidores podrían optar por comprar productos sustitutos. “En lugar de comprar Sublimes van a comprar caramelos. Le restas utilidad al país con ese tipo de normas. Es otra manera de decir que vuelves más pobres a las personas”, sostiene.

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