ENTREVISTA A LA HISTORIADORA NATALIA SOBREVILLA.
ENTREVISTA A LA HISTORIADORA NATALIA SOBREVILLA.
Jorge Paredes Laos

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El 29 de enero de 1821 dieciocho jefes realistas se reunieron en Aznapuquio, al norte de Lima, para complotar contra el virrey Joaquín de la Pezuela, obligarlo a renunciar e imponer en el cargo al general José de la Serna. Al virrey se le acusaba de no haber podido detener el avance del ejército libertador, en medio del miedo que despertaba entre la elite virreinal la inminente caída de Lima. Pezuela, sin más alternativas, dimitió, y meses después tuvo que abandonar el territorio peruano, casi de manera clandestina. Aunque su figura histórica ha quedado marcada por este hecho, la verdad es que el penúltimo virrey español en el Perú no fue un hombre timorato, sino alguien que fue rebasado por las circunstancias. Fue, más bien, un hombre que luchó, desde inicios del siglo XIX, para detener a los patriotas del Alto Perú y de las Provincias Unidas del Río de la Plata y para sofocar las rebeliones locales, como la ocurrida en Cusco en 1814.

A continuación, la historiadora Natalia Sobrevilla no solo comenta la figura de Pezuela, sino explica por qué el poderoso ejército español sucumbió ante las huestes de San Martín.

La actuación del virrey Pezuela sigue causando controversia, se llega a afirmar incluso que su indecisión y debilidad posibilitó el triunfo del ejército libertador, ¿cuál es tu opinión?

Esa visión no tiene base histórica. Pezuela se dedicó a luchar contra los porteños desde 1813, el fue quien imposibilitó la llegada de las tropas porteñas por el alto Perú, hizo campañas exitosísimas, fue la mano derecha de Abascal y pasó de victoria en victoria por lo que recibió el reconocimiento del rey. Asimismo, evitó que prosperara la revolución del Cusco en 1814. En base a todo esto se le hizo virrey del Perú en 1816 cuando Abascal volvió a España. En ese mismo momento, él advirtió que el cambio de estrategia de San Martín (no ingresar por el Alto Perú sino por Chile y el mar) llevaría a la pérdida del virreinato peruano, si no se tomaban medidas efectivas. Antes de que San Martín venciera en Chacabuco, Pezuela decía claramente, hay que detener a San Martín, hay que evitar que cruce los andes, hay que evitar la independencia de Chile, pero no tuvo el apoyo. El gran problema fue, justamente, La Serna. Pezuela increpó a sus miliares en repetidas ocasiones, pero no le hicieron caso.

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¿Por qué la división entre Pezuela y La Serna?

La Serna no estaba convencido de que estuviera por debajo de Pezuela, pues él había llegado con un cargo de España y se demoraron hasta 1820 para establecer, a través del rey, que él era realmente subordinado de Pezuela. Pero eso, antes, él no acató ninguno de sus pedidos. Pezuela mandó varias expediciones a Chile, hizo lo posible por evitar la victoria de San Martín, pero no lo logró porque no tuvo el apoyo de su ejército del sur. En el primer bloqueo naval de 1819, Pezuela le pidió una vez más a La Serna y a todos los oficiales que si San Martín llega a las costas del Perú, entonces el Perú va a estar perdido. Pezuela fue una especie de Casandra que dijo una y otra vez lo que iba a pasar, pero no le hicieron caso.

(Ilustración: Giovanni Tazza).
(Ilustración: Giovanni Tazza).

Antes del motín de Aznapuquio, Pezuela ya había perdido fuerza política.

Existía recelo contra Pezuela porque tenía muchas conexiones con los criollos, con miembros del Tribunal del Consulado, en Lima. Se ha escrito mucho también sobre si Pezuela era conservador y La Serna liberal, si Pezuela estaba en contra de la Constitución liberal y La Serna a favor. En realidad, lo que sucedió después del levantamiento de Riego (en España) y la imposición de la Constitución de Cádiz (de tendencia liberal) fue que Pezuela se dio cuenta de que la situación era cada vez más desesperada. Entonces se vio obligado a jurar la Constitución, en setiembre de 1820, justamente cuando llegó San Martín al Perú y se vio obligado a entrar en conversaciones con él… La situación para los realistas entre 1819 y 1820 era desesperada, y La serna y los otros oficiales no daban muchas respuestas.

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Sin embargo, Pezuela termina dimitiendo y entregando el poder a La Serna, y se aleja del poder y parte a España…

Lo que sucede es que, para el motín mismo, se establece una Junta de Guerra que reúne a las tropas en Aznapuquio y es ahí que estos generales y oficiales deciden vacar a Pezuela del cargo de virrey. Estos militares acusan a Pezuela de no querer enfrentar a San Martín y de entrar en conversaciones con él, pero, una vez que lo deponen, eso es lo primero que hace La Serna, conversar con San Martín, en la famosa cita en Punchauca. Además, aceptan que Lima era imposible de defender y se repliegan hacia la sierra, primero en Huancayo y después en el Cusco, donde establecen un gobierno virreinal que se va a regir bajo la Constitución de Cádiz.

Lima y el virreinato del sur

¿Si Pezuela se mantenía en el poder no hubiera salido de Lima?

Pezuela estaba aferrado a defender Lima, él consideraba que una vez perdida Lima iba a ser difícil mantener el resto del virreinato. De alguna manera, lo que prueban La Serna y sus oficiales es que sí pueden mantener una guerra de guerrillas realista en el sur como un último bastión. Luego, del motín, Pezuela se ve obligado a quedarse seis meses en Lima, no tenía cómo partir. Finalmente, salió por Chorrillos en un barco de bandera norteamericana y llegó a hacer sus descargos al rey. Por largo tiempo va a haber un debate entre los amotinados y Pezuela.

Monumento del libertador José de San Martín restaurado, en la plaza del mismo nombre, en el Centro Histórico. (Foto: Britanie Arroyo/@photo.gec)
Monumento del libertador José de San Martín restaurado, en la plaza del mismo nombre, en el Centro Histórico. (Foto: Britanie Arroyo/@photo.gec)

¿El ejército realista se fue desmoronando en meses, era en realidad el ejército más poderoso del hemisferio sur?

Lo era, pero el 80 por ciento del ejército realista o fidelista eran criollos e indígenas americanos. En la Batalla de Ayacucho cuando se firma la capitulación solo un número mínimo de personas regresan a Europa, pues la gran mayoría de realistas son americanos. Ahora, este mismo grupo de La Serna, Canterac, entre otros, va a ver con mucho recelo a los criollos y mestizos, a personas como Agustín Gamarra y Andrés de Santa Cruz. Gamarra, por ejemplo, se da cuenta que no tiene mucha opción siguiendo la carrera con los realistas, y ve que San Martín le da una nueva oportunidad. En el caso de Santa Cruz es diferente porque a él lo toman prisionero dos veces. La primera vez lo mandan a Buenos Aires y regresa por tierra al Perú y sigue peleando en el bando realista, pero cuando es derrotado en la batalla de Cerro de Pasco le ofrecen pasarse al bando patriota con la misma posición y rango y eso es lo que hace, pues ya no tiene opción, no tiene a donde volver.

¿El motín de Aznapuquio originó la caída del ejército realista o su suerte estaba echada desde antes?

Ya estaba echada desde el momento en que La Serna decidió no va a apoyar a Pezuela en 1816, en 1817, en 1818. Ya cuando llegamos a Aznapuquio las cosas han degenerado de tal manera que era muy difícil para ellos… Lo que es más bien increíble, y esto solo se explica por el apoyo de los americanos a los realistas, es cómo La Serna pudo mantener un gobierno virreinal en el sur y llegó a desestabilizar al Perú de tal forma entre 1822 y 1824. Lo sorprendente no es que se haya dado la independencia, lo sorprendente es que la Serna logró recomponer el gobierno virreinal en el sur y mantenerse en el poder por tres años sin ningún apoyo de la península, solo con el apoyo del Cusco, Arequipa, Ayacucho, Puno y el Alto Perú, con esos recursos y gente volvió a Lima, y ocasionó que muchos de los que habían estado en el lado patriota se cambiasen otra vez de bando. Gran parte de la nobleza que firmó el Acta de Independencia en 1821 para el 1824 estaba otra vez al servicio del rey. Esto demuestra que no todos estaban totalmente convencidos.

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