Alessandra Miyagi

En los vestidores reservados para el personal de servicio del Hilton de Buenos Aires, tres hombres hablan de negocios. Sandler es artista, tiene 73 años y una oportunidad única que está a punto de escapársele de las manos debido a un repentino ataque cardiaco. Ha llegado la hora de dar el golpe que anduvo planeando, pero no puede hacerlo solo, y lo sabe. “El truco está en el tiempo. Yo sé que no pasaría una prueba de laboratorio, pero al tipo se lo llevan al aeropuerto mañana por la mañana. No tiene tiempo de revisarla a fondo. Por eso hay que venderlas hoy, jugar con su calentura; que crea que es hoy o nunca”, le susurra a Marcos y a Juan, otros dos estafadores a quienes les sobra vitalidad, tiempo y, sobre todo, angurria. 450.000 dólares y una noche con Valeria es el precio que acuerdan con Vidal Gandolfo, el filatelista gallego interesado en comprar las Nueve Reinas, “una plancha de estampillas de la República de Weimar, defectuosas, extrañas, pero muy valiosas”.

(Casa de Correos y Telégrafos de Lima)

Nueve reinas (2000), la primera de las dos únicas películas del prematuro Fabián Bielinsky —que cuenta incluso con una versión hollywoodense— es una de las poquísimas cintas que han puesto la filatelia en el foco de atención. Y es que vista desde fuera, esta afición es percibida por los no iniciados como una práctica elitista, oscura y hasta aburrida, como una especie de sociedad secreta moribunda, cuyos miembros cada vez más reducidos resisten a duras penas el abrumador avance de la tecnología y la Internet que, con la popularización del correo electrónico, ha acabado por reemplazar los canales tradicionales de la correspondencia. Sin cartas, no hay estampillas, y sin estampillas, no hay coleccionistas; es la lógica que se maneja.


Los funerales de Atahualpa”, Perú (1901)

Sin embargo, contrario a esta idea ampliamente difundida, desde su aparición a mediados del siglo XIX en Europa con la fundación del sistema postal moderno —en el Perú los primeros sellos provisionales fueron emitidos hace 160 años, en 1857— la filatelia se ha mantenido con sorprendente vigencia gracias a innumerables entusiastas —entre los que se puede contar a políticos y reyes como Franklin D. Roosevelt, Jorge V de Inglaterra, el zar Nicolás II,Nicolás Sarkozy, y hasta íconos pop como Freddie Mercury—, que atraídos por el gran valor que estos trozos de papel pueden llegar a alcanzar —la estampilla más cara del mundo, conocida como la Magenta de un centavo de la Guayana Británica, fue vendida en el 2014 por 9,5 millones de dólares; aunque las hay también muy baratas, como de 10 centavos de sol—, o fascinados por el altísimo grado de sofisticación y arte de las miniaturas que aparecen retratadas, han invertido su dinero y tiempo en coleccionarlas.

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(Casa de Correos y Telégrafos de Lima)

En Lima existen tres grupos dedicados a la filatelia: la Asociación Filatélica Peruana, que cuenta con más de 70 años de funcionamiento; el Círculo de Amigos de la Filatelia (CAF); y la Sociedad Peruana de Filatelia Temática. Hasta el día de hoy, en el pasaje Piura, ubicado a la espalda del patio central de la Casa de Correos y Telégrafos de Lima, un puñado de aficionados —compuesto por aproximadamente 30 personas, entre ancianos, hombres y mujeres de mediana edad y jóvenes curiosos— se sigue reuniendo entre las nueve de la mañana y la una de la tarde para intercambiar, comprar, vender o simplemente para conversar sobre su afición compartida.


"Magenta" de 1 centavo de la Guayana Británica (1856) es conocida mundialmente por ser la estampilla más cara del mundo. En el 2014 la casa de subastas Sotheby's la vendió en 9.5 millones de dólares. 

“No es cierto que la filatelia sea un pasatiempo exclusivo de gente mayor. Cada vez hay más jóvenes interesados. Por ejemplo, el año pasado en un concurso en China donde participé, había un filatelista peruano de 17 años que obtuvo medalla de plata en la categoría juvenil. Y es que la filatelia no solo consiste en coleccionar estampillas, sino que es una actividad que te abre una ventana a otros mundos: historia universal, culturas ancestrales, paisajes lejanos… Te incita a averiguar más sobre temas que no necesariamente dominas, te permite recorrer el mundo y el tiempo. Por eso, además de la belleza de las estampillas, la filatelia atrae a personas muy diversas”, nos cuenta Augusto Zavala, abogado, museólogo, y desde hace más de 40 años filatelista, quien presenta la exhibición En el nombre de la reina, su colección de estampillas que repasa la historia de esta pieza del ajedrez, en el Museo Postal y Filatélico del Perú.


“Jenny invertida”, avión Curtis JN-4, EE.UU. (1918)

“Jenny invertida”, avión Curtis JN-4, EE.UU. (1918)

Y si bien es cierto que en la actualidad el tiraje de estampillas es mucho menor al de décadas anteriores —en los ochenta, por ejemplo, se emitía un millón de ejemplares; ahora se lanzan entre cinco y 10 mil—, estas se seguirán produciendo durante las siguientes décadas, pues su supervivencia viene amparada por el mismo sistema que nos sostiene a cada uno de nosotros como ciudadanos. “Las estampillas son, junto con las monedas, uno de los símbolos de soberanía de una nación. Lo primero que hace un país luego de conformarse es emitir su propia moneda y su propio sello postal. Entonces, mientras existan países independientes, van a seguir saliendo estampillas”, dice Zavala.


Maestro Yoda, EE.UU. (2007) (Foto: AP)

Maestro Yoda, EE.UU. (2007) (Foto: AP)

Prueba de su vigencia es la enorme cantidad de estampillas de temáticas modernas. Amy Winehouse, El señor de los anillos y hasta los personajes de Harry Potter circulan libremente en las casas de correo y en los dorsos de las cartas. “Y es que cada país emite estampillas que representan lo mejor de su cultura y de su tradición. En el caso del Perú, encontramos estampillas de Susana Baca, por ejemplo, porque es una personalidad que nos representa internacionalmente y con quien nos identificamos como nación”, sigue Zavala.

Así, a casi dos siglos de su aparición, las estampillas continúan guardando la memoria de todas las naciones, y lo seguirán haciendo a medida que nuestra historia avance y los pueblos conserven la autonomía de imprimir soberanamente nuestra identidad en una minúscula obra de arte.

Exposición

En el nombre de la reina
Casa de Correos y Telégrafos de Lima (jr. Conde Superunda 170, Lima). De martes a domingo, de 9:00 a 17:00. Hasta el 31 de enero.

Taller

(Casa de Correos y Telégrafos de Lima)

El Círculo de Amigos de la Filatelia (CAF) y el Ministerio de Cultura del Perú ofrecen cada domingo, desde el 15 de enero hasta el 5 de marzo del 2017, un Curso de Filatelia de modo gratuito, para quienes quieran iniciarse en este arte. El curso se lleva a cabo de 11:30 a 13:30 en el Salón Audiovisual del Museo de la Gastronomía, Casa de Correos y Telégrafos (Jr.  Conde de Superunda 170, Lima). El único requisito es ser mayor de ocho años e inscribirse previamente en el siguiente enlace: 

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