El arquitecto Juvenal Baracco fue homenajeado por la Universidad Ricardo Palma. (Retrato de Juan Ponce / El Comercio).
El arquitecto Juvenal Baracco fue homenajeado por la Universidad Ricardo Palma. (Retrato de Juan Ponce / El Comercio).
Diana Gonzales Obando

"Hay una forma de inteligencia que se llama ‘inteligencia espacial’. Es la manera en que leemos las cosas y los obstáculos que nos rodean. En el fondo se trata de cómo se relaciona el ser humano con la forma”, nos comenta Juvenal Baracco (Lima, 1940) sobre su percepción de la arquitectura, minutos antes de ingresar al auditorio donde será el invitado de honor. La sala está llena. Sus amigos, alumnos y familiares lo esperan. Tiene 78 años y es una de las figuras más representativas de la arquitectura peruana.

Baracco explica muy fácilmente el vínculo de las personas con su entorno. Puede citar múltiples ejemplos que grafiquen lo que está comentando, pasando tanto por las diversas regiones del país como por diferentes partes del mundo. Ha viajado mucho y tiene un amplio conocimiento sobre geografías.

Es un hombre sencillo, cuyas palabras contienen mucha riqueza histórica, memoria y la experiencia de toda una vida dedicada a la docencia y al arte de hacer dialogar el espacio y la materia.

El arquitecto Enrique Bonilla piensa que el éxito de Baracco está en su comportamiento nihilista: “Según Friedrich Nietzsche, nihilista es una persona que está en permanente cambio y evolución, y eso ha sido realmente una de las constantes del trabajo de Juvenal Baracco. Esa idea de no creer en nada ni nadie ha servido como un acicate para ser un magnífico profesor y arquitecto”, resaltó en el homenaje.

El cariño era evidente. Están presentes generaciones de alumnos que, desde fines de los sesenta, habían compartido con él. La mayoría son egresados y estudiantes de los talleres que dictó con una metodología propia e inédita en Latinoamérica.

—Entre lo mejor del mundo—

Con una serie de proyectos que impactan a la vista por su relación con el paisaje —muchos de ellos frente al mar y en territorios rocosos—, Baracco ha obtenido varios premios internacionales. También, el éxito de sus talleres lo ha llevado a viajar por el mundo para replicar estos laboratorios creativos en otros territorios. Solo para mencionar dos de sus logros en nuestro país: sus obras la Casa II en la playa El Misterio de Cañete y el Centro Cultural Ccori Wasi de la av. Arequipa se encuentran en el Atlas Phaidon de arquitectura mundial del siglo XXI, un monumental libro que congrega lo mejor de la obra de arquitectos de 89 países.

Es que Baracco es universal, así como su pensamiento. Para él, la arquitectura debe estar al servicio de las personas: “Una forma que no sirve para nada no es arquitectura”, sentencia. Y, en la historia de la humanidad, encontraremos innumerables muestras de cómo las viviendas (casas o edificios) se convirtieron en lo que son hoy: los refugios a donde llegamos todos los días.

Pero ¿por qué la cocina tiene esa distribución? ¿Desde cuándo existen las habitaciones? ¿Los baños siempre fueron privados? Son algunas preguntas que, aunque parezcan triviales o evidentes, explican muchos de los cambios de las necesidades humanas en el tiempo e, incluso, los cambios en las sociedades.

¿Cómo explica Baracco estas adaptaciones? “Hay cosas que cambian y no nos damos cuenta, como la desaparición del cuarto de servicio. Cada vez hay más departamentos que no lo tienen. Simplemente, ahora quien hace el servicio no duerme ahí, sino en su casa y se contrata como mano de obra”, comenta el arquitecto. Por otro lado, la necesidad de tener dos garajes ha aumentado, cuando antes ni siquiera se tenía uno. “Aparecen una serie de cosas que son casi incontrolables”, reflexiona sin sorpresa. Y mientras pasa el tiempo, con más caos y prisa, los diseños de las viviendas, su estructura, distribuciones, materiales, localización, etc. se mueven al mismo ritmo.

¿Hacia dónde nos dirigimos? Baracco no lo sabe, pero puede imaginarlo: “La electrónica, probablemente, incorporará a lo físico una serie de condiciones como la posibilidad de estar en esta habitación, apretar un botón y que aparezca un paisaje de Hawái. Ahora nos trasladamos de una habitación a la otra; pero, en el futuro, este espacio se podría transformar en un dormitorio o un baño”.

—El Perú en sus construcciones—

¿La caótica ciudad de Lima se refleja en su arquitectura?

Es la segunda ciudad del mundo en un desierto, solamente superada por El Cairo, con la diferencia de que en El Cairo hay agua y aquí no, una muy buena diferencia. El Cairo tiene 2 mil años y Lima solo 500. Hubo un proceso de evolución de la ciudad tradicional que se rompe en los años 40. Desaparecen el adobe y la madera, y empieza el concreto y el ladrillo. Y empieza el caos, porque con el ladrillo y el cemento la gente hace lo que quiere. Aparece la invasión.

¿Cuál es nuestra relación con el espacio?

No hay sitio en el Perú que no sea un lugar bello o en el que no haya un resto precolombino. Además, los antiguos peruanos hacían maquetas, como la . Eso lo hacía el inca; él planteaba lo que quería. Hay unos dos mil años de evolución de una manera de tomar el territorio que es muy distinta a la europea, porque la manera de ocupar el espacio en el antiguo Perú era la trashumancia (vivían subiendo y bajando la cordillera).