¿Cuánto de la memoria de las mujeres podemos encontrar en Lima hoy en día? ¿Cuántas de sus historias están plasmadas en el paisaje urbano? Este documental de Karen Bernedo responde esas y otras preguntas <a href=""></a>
¿Cuánto de la memoria de las mujeres podemos encontrar en Lima hoy en día? ¿Cuántas de sus historias están plasmadas en el paisaje urbano? Este documental de Karen Bernedo responde esas y otras preguntas
Katherine Subirana Abanto

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Las celebraciones del centenario de nuestra independencia dejaron como herencia para las futuras generaciones una ciudad cuyo patrimonio monumental ensalzaba a los héroes —todos hombres— que construyeron la historia del Perú. Estatuas, avenidas, calles y plazas principales fueron entonces levantadas y bautizadas bajo el signo de la masculinidad, por ejemplo, la plaza San Martín o la estatua de Manco Cápac.

En el libro Centenario. Las celebraciones de la Independencia 1921-1924, escrito por Carlota Casalino y editado por la Municipalidad de Lima, se cuenta que, para las celebraciones del centenario de la batalla de Ayacucho, el Gobierno mandó a elaborar ocho esculturas dedicadas a rendir homenaje a los padres fundadores, como José de San Martín, Antonio José de Sucre, Hipólito Unanue, Bartolomé Herrera y al mismo Leguía, “fundador de la Patria Nueva”.

27 de julio de 1921: Inauguración de la Plaza San Martín por el Centenario de la Independencia (Lima Antigua)
27 de julio de 1921: Inauguración de la Plaza San Martín por el Centenario de la Independencia (Lima Antigua)

Al respecto, la artista, curadora e investigadora Karen Bernedo señala: “Cien años después, no hemos podido reinterpretar nuestra historia. Los monumentos del centenario responden a un relato que fue construido hace cien años, que se enmarcan en un tiempo y una determinada forma de ver la vida. Pero vamos a celebrar el bicentenario y el gran proyecto de la Municipalidad de Lima, es decir, el gran proyecto desde el Estado, se enfoca solo en refaccionar los monumentos del centenario, reafirmando a héroes que fueron instaurados en una república naciente que era machista”. Bernedo cuestiona esta mirada, así como la ausencia en el espacio público de las mujeres y su historia, desde el documental interactivo El patrimonio invisible. Rutas para recordar a las protagonistas de nuestra historia.

Relatos de la periferia

Alojado en , el documental fue realizado desde una bicicleta, por lo que el eje de la narración tiene tres pilares: la movilidad sostenible, el patrimonio y el género. Son estos dos últimos aspectos los que abordaremos en este artículo, pues el género y el espacio público son asuntos de los que se habla y escribe cada vez más. Por ejemplo, en Chile, se publicó en marzo de este año el , realizado por el Consejo de Monumentos Nacionales, entidad estatal.

Dicho estudio concluye que el porcentaje de monumentos públicos dedicados a mujeres es muy inferior en comparación a los referidos a hombres o hechos históricos, y que la presencia del cuerpo femenino ha sido utilizada principalmente como elemento simbólico (ejemplo: la república, la caridad, la libertad, la justicia). Salvo contadas excepciones, los monumentos a mujeres son pequeños en dimensiones y suelen estar ubicados en lugares menos visibles.

Karen Bernedo, directora del documental, al pie del monumento a María Elena Moyano, en Villa el Salvador. (Foto: Producción de Patrimonio invisible)
Karen Bernedo, directora del documental, al pie del monumento a María Elena Moyano, en Villa el Salvador. (Foto: Producción de Patrimonio invisible)

A similares conclusiones llega Karen Bernedo en su trabajo en Lima. “En el documental, me pregunto ¿dónde están las mujeres? Y respondo que están en la periferia, en los bordes, escondidas en espacios subalternos y reducidos. Y pongo este ejemplo: busqué en Google Maps, por ejemplo, la calle Julia Codesido. Es un pasaje ubicado en San Borja, en la zona llamada Las Artes, un espacio que reúne calles de artistas y arquitectos. El pasaje Julia Codesido es pequeñito y está rodeado de calles más grandes, todas con nombres de hombres. Entonces, cuando se lo ve gráficamente en un mapa, aparece una metáfora de lo que pasa en la historia y en otros ámbitos con respecto al reconocimiento de las mujeres”, comenta.

En el libro , la investigadora Guadalupe Jiménez-Esquinas, de la Universidad de Santiago de Compostela, participa con un ensayo titulado “El patrimonio (también) es nuestro. Hacia una crítica patrimonial feminista”. En él, señala que se ha generado, desde los espacios de poder, una apariencia de neutralidad en la que el patrimonio ha sido creado por y para un sujeto universal, en un contexto homogéneo en el que no existen las diferencias étnicas, de clase, de edad, de género ni la diversidad funcional, y que —formalmente— el patrimonio es un recurso que está disponible para que todas las personas lo conozcamos, disfrutemos y usemos en pie de igualdad y nos beneficiemos de este política, económica, cultural y socialmente.

Pero —añade—, a pesar de su apariencia de objetividad, universalidad y justicia igualitaria, el patrimonio no pertenece, realmente, a todas las personas.

Monumento a Micaela Bastidas ubicado en Santa Beatriz (Foto: Producción de Patrimonio invisible).
Monumento a Micaela Bastidas ubicado en Santa Beatriz (Foto: Producción de Patrimonio invisible).

Combatir la desidia

¿Por qué no hemos sido capaces de escribir una nueva historia que revalorice a las heroínas de nuestro pasado? Karen Bernedo considera que la ciudadanía tiene una responsabilidad ineludible en ello. “Creo que es necesario que más mujeres nos cuestionemos y pidamos que, como ciudadanas, también queremos que nuestra memoria se vea reflejada en el espacio urbano, que haya una plaza Micaela Bastidas tan grande como la plaza Túpac Amaru que existe en Comas. Nosotras no estamos exigiendo esos espacios. Entonces, desde la política pública, no nos los van a regalar”.

En el proceso de realización del documental, Bernedo pudo concluir que, en Lima, existen más de 13 mil calles y casi 29 % llevan nombres de hombres. Solo 3,3 % tienen asignado el nombre de mujer y, de este total de calles dedicadas a mujeres, más de la mitad están referidas a santas o vírgenes. En cuanto a lo monumental, se visibilizan cuatro rutas: una ruta dedicada a María Elena Moyano, en Villa el Salvador; otra, a las emancipadas (seis monumentos); la tercera, a las ilustradas (otras seis); y la última, a heroínas contemporáneas (cinco mujeres).

Homenaje a Juana Alarco de Dammert en el Centro de Lima (Foto: Producción de Patrimonio invisible).
Homenaje a Juana Alarco de Dammert en el Centro de Lima (Foto: Producción de Patrimonio invisible).

Como señala Jiménez-Esquinas en su ensayo, el movimiento feminista ha hecho una gran contribución al evidenciar estas flagrantes ausencias hasta el punto de que las invisibilizaciones resultan cada vez menos tolerables, más criticadas, públicamente denunciadas e, incluso, que se hayan rescatado del olvido las historias de las mujeres y creado algunas exposiciones y museos sobre mujeres. Sin embargo, la autora critica que estas acciones institucionales —llamadas medidas afirmativas— orientadas a corregir inequidades se realicen por cubrir una cuota y no para modificar el marco general que origina dichas desigualdades.

De este modo, cabe preguntarse por el sentido de acciones como , conmemorando los 50 años de la muerte de esta mujer pionera en la lucha por el voto femenino en el Perú. ¿Por qué este hecho pasó desapercibido? Un necesario mea culpa de nuestra parte y el agradecimiento eterno a usted, María Jesús.

Karen Bernedo, realizadora del documental (Foto: Producción de Patrimonio invisible)
Karen Bernedo, realizadora del documental (Foto: Producción de Patrimonio invisible)

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