La historia contada con humor
La historia contada con humor
Carlos Rojas Feria

Durante siglos la educación impartida en el Perú, desde el Virreinato y buena parte de la República, otorgaba a los alumnos un papel pasivo frente a un profesor infalible, severo, vertedor de conocimientos, al que no se le podía cuestionar nada. Esta situación era más notoria en las escuelas básicas; pero tampoco era ajena a las universidades, instituciones que fueron remecidas por reclamos estudiantiles en 1919 y 1930.
Los siglos XX y XXI trajeron nuevos vientos. 
     El profesor pasó poco a poco de ser un transmisor de conocimientos a un facilitador en el logro del aprendizaje. El alumno cobró protagonismo. Es cierto que Internet abastece de datos e información de todo tipo, y permite desarrollar habilidades de cara al ordenador; sin embargo, más allá de las herramientas tecnológicas, el proceso educativo implica un maestro de ideas frescas, creativas, libres de prejuicios; uno que despierte admiración y respeto. Así se formarán niños y jóvenes con pensamiento democrático.
     En el proceso de enseñanza se puede usar una serie de estrategias que van más allá del tradicional discurso. Por ejemplo, a través del cómic y del teatro se pueden desarrollar capacidades lingüísticas y sociales. Ambas actividades lúdicas propician la elaboración de guiones que pueden contarnos sobre literatura, historia, biografías, etc. También se pueden usar las caricaturas, el cine, los memes históricos y literarios, todo desde una mirada reflexiva y crítica.
     Un elemento que consideramos vital y transversal a todas las áreas (desde la matemática hasta la formación religiosa) es el humor. Tengo la plena convicción de que la risa es el fogonazo de la inteligencia humana, y que recordamos mejor lo aprendido con una sonrisa. Para ello necesitamos profesores con buena disposición, y sobre todo con sentido común (que muchas veces es el menos común de los sentidos). En el caso de la enseñanza de la Historia del Perú, la ironía debe dirigirse hacia los tiranos, los corruptos, los fanáticos y otras plagas que lamentablemente son moneda corriente en nuestra historia.