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El 6 de febrero de hace cien años, moría, a los 55 años, el pintor austriaco Gustav Klimt. Vivió una infancia pobre, pero su talento artístico, tempranamente descubierto, lo ayudó a estudiar becado en la Escuela de Artes y Oficios de Viena, donde se formó como pintor y decorador de interiores. Es famoso, principalmente, por su obra “El beso”, y por el uso de decoraciones doradas en su trabajo. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchas de sus piezas fueron confiscadas por los nazis, y otras se perdieron en el incendio del castillo Immendorf, en mayo de 1945.